Una obra sin fin

Pese a que los remanentes no son pocos y algunos resultan significativos, tanto la UBA como el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires están a punto de dar por finalizada la obra de remodelación del predio. La Facultad relevó los faltantes y los problemas emergentes de la obra. La seguridad de los peatones, en el foco. Se mantendrá la seguridad privada y habrá nueva reja perimetral.

8 de julio de 2015

En marzo de este año, con el calendario académico pisándole los talones, arrancó a los apurones la obra de remodelación de la Ciudad Universitaria, un proyecto nacido del acuerdo entre la UBA y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien financió y ejecutó las obras. Si bien desde el comienzo recibió críticas y observaciones por parte del decanato de Exactas y del Consejo Directivo, presentadas en el Consejo Superior, las obras mantuvieron su curso previsto. La Facultad inició un seguimiento diario de las intervenciones sobre el predio a través de la Secretaría de Hábitat, intentando que las obras interfieran lo mínimo posible con la dinámica diaria y trasladando observaciones y reclamos. La tarea en muchos momentos resultó compleja, “las órdenes y contraórdenes por parte de los responsables, las imprevisiones y las maniobras inconsultas se convirtieron en algo de todos los días”, indica Ana Svarc, la secretaria de Hábitat de Exactas. Los comunicados públicos de la Secretaría dan cuenta de la improvisación con que se manejaron las obras durante todo el proceso.

De andar rengo, el trámite de las obras no pudo nunca enderezarse y, aunque son muchos los “detalles” que permanecen como saldo, las empresas contratistas, cuatro meses después, están a punto de retirarse del predio, dando así el Gobierno de la Ciudad por finalizada la remodelación. Lo confirma el intendente de Ciudad Universitaria, Mario Boscoboinik, funcionario del Rectorado de la UBA. “Ahora están terminando la obra de la parada del 160, frente a Deportes. Según nos comenta la empresa, la secuencia de la obra va a pasar a las paradas del Pabellón I. Falta terminar eso y un cruce cubierto que une la vereda del Pabellón III con las paradas”. Así también lo informaron las autoridades de la UBA y, ante esa situación, la Secretaría de Hábitat de Exactas preparó un informe identificando una serie de faltantes, en su mayoría significativos para el uso apropiado del predio y la seguridad de los transeúntes. “Entre lo que registramos como faltantes, se puede destacar falta de rampas peatonales, veredas rotas, ausencia de señalización, falta de reductores de velocidad en cruces peatonales, una tapa de cámara hundida, cordones mal terminados y nuevos cordones ya rotos. Además, en muchos sectores falta tierra, césped y limpieza final”, informa Ana Svarc. Por su parte, Boscoboinik indica al respecto que “desde Intendencia vamos a reclamar. Tenemos los datos que nos pasó Exactas, y hay cosas que no sabemos que son un problema hasta que se ponen a prueba. Por ejemplo, cuando llovió detectamos que los techos de los paradores tienen goteras, y parece ser un problema de diseño”.

Lo que más alarma son los defectos o faltantes asociados a la seguridad. Uno de los casos: Si bien se proyectó la elevación de las calles hasta el nivel de las veredas en los pasos peatonales como efecto reductor de velocidad, técnicamente no se reconoce como tal. Svarc aclara al respecto que “ese desnivel no funciona como reductor, es necesario incorporar reductores efectivos, la gente viene caminando, sigue al mismo nivel de la vereda y puede encontrarse en el medio de la calle sin advertirlo”.

El nuevo trazado resulta un problema para los peatones de Ciudad Universitaria y especialmente para aquellos que circulan entre el Pabellón I y el II, Bioterio, Industrias, los institutos. Digamos, especialmente para la gente de Exactas, para quienes no se prevén caminos techados para protegerse de la lluvia, ni mucho menos.

Menos dramatismo que los problemas relativos a la seguridad implican los trastornos en el ingreso, egreso, circulación y estacionamiento de los vehículos. Pero no por menos dramáticos dejan de ser problemáticos. Empezando de afuera hacia adentro, ya es un hecho que la Puerta Norte (sector rotonda del puente Labruna) quedará abierta de manera permanente. El lunes 9 de marzo de este año, los consejeros directivos de Exactas y Arquitectura asistieron a una reunión convocada en rectorado por el arquitecto Eduardo Cajide, secretario de Planificación e Infraestructura de la UBA y responsable de las obras en Ciudad Universitaria por parte de la Universidad. Allí se dieron algunas especificaciones sobre la obra que estaba ya iniciada y Cajide sostuvo que “la puerta Norte estará siempre cerrada y la llave la va a tener el arquitecto Boscoboinik para abrirla en caso de emergencias”. Boscoboinik no la tiene. “Va a quedar abierta”, indica el intendente. “Ya vemos que no genera problemas en el tránsito interno sino más bien facilita la salida hacia el Norte”. Esto permite inferir que la puerta Sur (la lindera al Parque de la Memoria) continuará siendo ingreso para Exactas y la Norte ingreso para FADU y Deportes y que la calle central que une las dos puertas se convertirá en una opción posible para los autos ajenos a Ciudad Universitaria que deseen unir Avenida Costanera con el Puente Labruna.

En la apertura a posible tránsito externo y en el trazado de calles con alta circulación (que sectoriza el área del Pabellón II, por un lado, y el área del Pabellón I e Industrias por el otro) está la esencia de un problema ya advertido por la gestión de Exactas, agrupaciones de graduados y de estudiantes: la pérdida del campus en todo su concepto. La integración física de los distintos edificios de una misma universidad, que favorece la interacción y cohesión académica y social, se ve así en jaque. Y con un agravante. Los espacios verdes tan valorados por la comunidad de Exactas son ahora un enorme estacionamiento informal. También llegan a serlo las veredas y, por supuesto, los cordones señalados con amarillo y rojo. Ante la pérdida del estacionamiento callejero sobre los cordones de la arteria principal en su modelo original, los conductores no dudan en aprovechar cualquier espacio no ocupado por otro conductor. Según estima Ana Svarc, “del análisis de los vehículos mal estacionados y estacionados en zonas verdes, surge que hacen falta alrededor de 250 lugares solo para los vehículos de nuestra Facultad, y así lo informamos a Rectorado”. En el informe enviado a las autoridades, Ernesto Cajide indica como remanente de la obra la construcción de nuevos estacionamientos a cargo de la Universidad, no ya del Gobierno de la Ciudad. Consultado acerca de si esa instancia tiene plazos cortos, el intendente Boscoboinik indica que “para eso hace falta hacer obra, y eso no sé cuándo podrá ser. Lo tenemos como meta, cuando se dé la oportunidad, la aprovecharemos”. Además, asegura que la comunidad “Velatropa”, que mantiene ocupado un sector del predio de Ciudad Universitaria, “no deja avanzar con los estacionamientos y no se puede ofrecer más espacio para estacionamientos”. Mientras tanto, parece inevitable que los autos continúen avanzando sobre los espacios verdes y el corredor que separaba al Pabellón II de la “lagunita” se consolide como una calle. “Ese sector se usó de manera precaria para tránsito vehicular cuando se hizo la obra de la calle principal y ahora se hizo costumbre usarlo porque conecta el Pabellón II con los otros estacionamientos. Esa calle no debería ser vehicular y deberíamos cerrarla pero, a la vez, tenemos el problema de demanda de estacionamiento”.

Otro tema relevante y que impacta a simple vista en la presencia de una importante cantidad de personal de seguridad privada, que depende de la Intendencia, y está afectado a las entradas tanto como a la vigilancia en general. Toda una novedad para la tradición universitaria local, los “hombres de negro” llegaron para quedarse. “Se van a mantener porque funcionó, es la única forma de controlar el ingreso durante los partidos en River, evitar los trapitos (sic) y los vendedores ambulantes”, indica Boscoboinik. Pero en el tema de seguridad y control hay más novedades, pronto comenzará la colocación de una reja perimetral que “comenzará en la puerta Norte y terminará en el Puente Labruna”, indica el intendente.

“Nuestro propósito es reclamar por todas las cuestiones que afectan a comunidad de la Facultad, mientras las obras continúen, a través de la Intendencia de Ciudad Universitaria. Una vez finalizadas, seguiremos insistiendo directamente al Rectorado”, sostiene Ana Svarc.

Como fue desde un principio, el diseño y realización de las obras en Ciudad Universitaria dejaron de lado las necesidades, opinión y posible aporte de Exactas. De acuerdo con lo informado por el Rectorado, una vez terminadas las paradas del Pabellón I y el camino techado que cruzará la calle principal se dará por finalizada esta etapa. ¿Cuándo se resolverán los problemas planteados? ¿Cómo? ¿Quién se hará cargo? Son preguntas, por el momento, sin respuesta a la vista.

Armando Doria