La evolución tiene demanda

Con una inscripción que superó ampliamente las expectativas de los organizadores, se realizó en Exactas UBA una Jornada de Biología Evolutiva. El evento, que fue auspiciado por el Ministerio de Ciencia en el marco de la Semana Nacional de la Ciencia y la Tecnología, estuvo dirigido al público en general e incluyó talleres para docentes de escuelas primarias y secundarias.

8 de septiembre de 2015

Todo comenzó con la inquietud de algunos estudiantes de las carreras de Biología y de Paleontología de Exactas. “Ellos tienen interés por saber más sobre evolución y, como suelen participar en actividades de extensión universitaria, también les interesa transmitir ese saber”, comenta Ignacio Soto, investigador del CONICET y uno de los responsables de la organización de la Jornada de Biología Evolutiva que se llevó a cabo en la Facultad. “Iban a ser un par de charlas, pero cuando la propuesta empezó a circular se sumaron profesores y estudiantes con nuevas ideas y decidimos extenderlo a una jornada”, cuenta.

Entonces, con mucho entusiasmo y el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, construyeron un evento que incluyó charlas, mesas redondas y talleres dirigidos a todo público: “No se requieren conocimientos previos. Actividad gratuita”, se señalaba en la convocatoria.

Uno de los momentos más significativos de la programación fue la “Mesa redonda en homenaje a Osvaldo Reig”. En esa reunión, un grupo de profesores -que habían conocido a quien se considera uno de los biólogos evolutivos más importantes que tuvo Latinoamérica- transmitió al auditorio experiencias de trabajo y recuerdos personales vividos con Reig.

“Más que como un tributo a un muerto célebre, la actividad se pensó como una especie de traspaso generacional”, explica Soto. “Queríamos que quienes lo conocieron de primera mano le transmitan a las nuevas generaciones una herencia consistente en una forma de pensar y hacer ciencia involucrada con un pensamiento crítico y con un modelo de país”, agrega, y completa: “Hasta ahora, para la mayoría de los estudiantes, Osvaldo Reig es una placa que le da nombre a un aula”.

Entre el público asistente sobresalía una llamativa cantidad de docentes de escuelas primarias y secundarias, que estaban particularmente interesados en los talleres que ofrecía la Jornada. “Hay un montón de docentes. Hasta vino gente desde Mar del Plata”, resalta Soto.

Tras señalar que “en más de un colegio, los alumnos salen con ideas sobre la evolución que han sido superadas en el siglo XIX”, el investigador destaca la importancia de abrir el encuentro “a los primeros enseñadores de biología evolutiva”.

En ese sentido, Soto considera que hay una visión finalista, lineal y antropocéntrica de la evolución que tiene su origen en diferentes concepciones erróneas. Precisamente, el taller “Enseñanza y aprendizaje de la evolución ¿Qué pasa en las aulas?” apuntó a identificar esos malentendidos: “La idea no es derribar esas concepciones erróneas, porque no es una batalla, sino identificarlas, entender de dónde vienen, y cómo hacer para superarlas”, ilustra.

Las series y películas que abordan el tema de la evolución también fueron herramientas utilizadas para echar luz sobre el tema. “La Evolución según Hollywood”, una charla realizada por estudiantes y graduados de las carreras de Biología y Paleontología, se valió de fragmentos audiovisuales de diferentes films para ofrecer una mirada crítica, pero no exenta de humor, acerca de cómo se populariza esta temática a través del cine y la televisión.

La Jornada también incluyó talleres y charlas que relacionaron a la biología evolutiva con un amplio abanico de cuestiones como, por ejemplo, las problemáticas socio ambientales o, también, el comportamiento y los genes.

“Es una época interesante para la biología evolutiva”, opina Soto. “Podría decirse que, desde hace un tiempo, la biología evolutiva está un poco en crisis en el mejor de los sentidos científicos. Hay quienes se vienen preguntando si no se necesita otro paradigma, porque hay cosas que están quedando por afuera de las explicaciones actuales de la evolución”, añade, y termina: “Me parece que la Facultad, como parte de la comunidad científica, está haciéndose cargo de esto, y está generando estos climas críticos y efervescentes en donde la gente discute y trata de ver qué sabe y qué no sabe”.

Sea por la efervescencia de la que habla Soto, o porque la evolución es un tema que genera polémica, las aulas se llenaron de personas ansiosas por dar y obtener nuevos conocimientos.

“Nos vimos superados por la expectativa que se generó con este evento. Esperábamos, como máximo, unas setenta personas, y tuvimos más de trescientos inscriptos”, confiesa Soto. “La conclusión que yo saco de esto es que, evidentemente, hay una demanda interesante por estos temas. Y es una demanda transversal, porque abarca a la gente que se está formando acá y, también, a quienes se relacionan con la Facultad de manera más indirecta”.

Preguntado acerca de si piensan repetir la experiencia, Soto responde: “En principio, esto está pensado como un evento único, como una fiesta, porque lo pusimos en el marco de los 150 años de Exactas, y de la Semana Nacional de la Ciencia y la Tecnología. Pero, dada la convocatoria, no sé si no nos tenemos que poner a pensar en repetirlo el año que viene”.

Gabriel Stekolschik