Mejor prevenir
El proyecto CLARIS-LPB reúne a veinte instituciones europeas y sudamericanas, entre las que se encuentra la Facultad a través del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, con el objetivo de estudiar los impactos regionales del cambio de clima en la Cuenca del Plata y sugerir estrategias de adaptación para la población y para el desarrollo de diferentes actividades económicas.
El cambio climático es un hecho. El acuerdo científico que existe en torno de esta afirmación es abrumador. Se trata de un fenómeno a escala planetaria que provoca diferentes consecuencias y de distinta intensidad de acuerdo con la región del mundo a la que se haga referencia. De allí que adquiera una importancia superlativa la necesidad de estudiar los posibles impactos del calentamiento global sobre una zona determinada de manera tal que puedan preverse y así mitigar sus efectos negativos.
El Proyecto CLARIS-LPB es una iniciativa europea-sudamericana que tiene por objetivo prever los impactos regionales del cambio climático en la cuenca del Plata y sugerir estrategias de adaptación para el uso de los suelos, la agricultura, el desarrollo rural, la producción hidroeléctrica, el transporte fluvial y los ecosistemas en llanos inundados.
“La cuenca del Plata es la segunda cuenca hidrográfica de Sudamérica después del Amazonas y la quinta a nivel mundial. Pero, además, es una zona poblada por decenas de millones de personas, en la cual se genera buena parte de la riqueza de los países que la integran. De allí que entender la variabilidad climática y sus impactos en la región constituya un hecho de gran importancia”, explica Jean-Philippe Boulanger, coordinador de la iniciativa.
El proyecto marca una continuidad con una primera investigación que tuvo lugar entre 2004 y 2007. Comenzó en julio de 2008 y se extenderá hasta septiembre del 2012 y reúne unos 170 investigadores de veinte instituciones de diferentes países europeos y sudamericanos. Entre ellos: Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, España, Suecia, Suiza, Brasil, Uruguay y Argentina. Nuestro país está representado por Conicet, INTA, INA (Instituto Nacional del Agua) y la UBA.
Si bien todavía falta más de una año para que la iniciativa comience a publicar sus resultados, Boulanger advierte sobre algunos de los posibles impactos del cambio climático en la región. “Las proyecciones sugieren que la región puede sufrir a lo largo de este siglo un aumento de temperatura de entre 2 y 4ºC. Parece probable que el aumento de las precipitaciones no podrá compensar el aumento de la evapotranspiración de las plantas debido al aumento de las temperaturas. En ese un caso, el balance hídrico puede poner en peligro muchas regiones que actualmente son importantes productoras de cultivos. Esto puede poner en riesgo muchas áreas marginales y tener un significativo impacto negativo en el balance hídrico, lo que reducirá el suministro de agua y restringirá el nivel de los ríos afectando la producción de energía hidroeléctrica”.
El proyecto se estructuró en forma de grupos interdisciplinarios que trabajan sobre una temática particular del cambio climático: proyecciones de escenarios a mediano y largo plazo, eventos extremos, hidrología, uso de los suelos, agricultura, deforestación. Además la idea es integrar desde el principio a todos los posibles usuarios de este conocimiento científico (ciudadanos locales, productores, dirigentes políticos y sociales) en la definición de las estrategias de adaptación para garantizar su difusión y la implementación de acciones concretas. “En este momento hay integrantes del proyecto que trabajan con agricultores en Junín, San Justo y Balcarce, y también en distintas zonas de Brasil. Ya firmamos un convenio con el municipio de Junín para trabajar en talleres en los cuales nosotros actuamos como guías, brindando marcos de reflexión para que la gente pueda diseñar su propia estrategia de adaptación porque son ellos los que mejor conocen su realidad”, señala Boulanger.
Otra de las facetas que presenta esta iniciativa es promover la formación de investigadores jóvenes a partir de becas que facilitan el intercambio entre instituciones de Europa y Sudamérica que forman parte de este consorcio y la participación de becarios en todos los “meetings” del proyecto.
El climatólogo francés espera que CLARIS colabore para favorecer dos cuestiones que considera fundamentales. “Una es impulsar una apertura hacia el trabajo multidisciplinario. Yo creo que es un punto clave en el desarrollo futuro de la ciencia. Y la otra es impulsar la concientización de las personas en cuanto a que el cambio climático es algo que tienen que tener en cuenta en sus vidas cotidianas. Y que muchas de sus conductas generan un impacto que puede profundizar este fenómeno”.
Para finalizar, Boulanger alerta acerca de las consecuencias que podría tener el calentamiento global si no se ejecutan acciones para mitigarlo. “Hay riesgos y son altos. Por ejemplo, hay un riesgo de “sabanización” del bosque amazónico. Si esto ocurre, la pampa húmeda y toda la cuenca del Plata será muy distinta porque el ciclo de humedad que viene del Atlántico y recircula vía los bosques para llegar hasta acá, va a verse afectado. Un mundo con el Amazonas sabanizado es un mundo muy diferente al que conocemos ahora. Y yo sinceramente lo temo. Hoy tenemos la capacidad de actuar para que eso no ocurra, entonces tenemos que actuar. Yo espero que el proyecto sea una contribución para lograrlo”.
Fuente: El Cable Nro. 751

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina