Cuatro años de Aliaga

El pasado 19 de marzo, Jorge Aliaga asumió su segundo mandato consecutivo al frente de la Facultad, ahora acompañado por Juan Carlos Reboreda como vicedecano. Con otros cuatro años por delante, habló con el Cable sobre su rol institucional, los principales ejes de su gestión y su percepción acerca de la comunidad de Exactas.

26 de marzo de 2010

– ¿Ser decano resultó lo que imaginaba, lo que le indicaba su experiencia de gestión como consejero o como secretario general de la Facultad?

– En realidad, descubrí que la gente tiene la impresión de que el decano tiene más atribuciones que las reales. Uno carga con muchas responsabilidades y con mucha presión ya que la gente te ve como la persona que le tiene que resolver todos sus problemas. Y la realidad es que muchas veces hay cosas que no pasan por los resortes que uno maneja sino por instancias externas y ajenas.

– ¿Hubo algo que lo haya sorprendido en estos cuatro primeros años?

– Muchas veces había menospreciado el hecho de que mucha gente, cuando organiza algún evento, por ejemplo, quiera que esté el decano presente. Como siempre mantengo una actitud llana…

– Y de cierta informalidad…

– Sí, claro, acabo de estar en la asunción del decano de Veterinaria así como estoy ahora, con camisa, y una campera. Era el único sin traje… Además, resulta natural porque nuestra Facultad es bastante informal en muchos aspectos, entonces tampoco es que haya una visión de la figura del decano como podría haber en algunas facultades profesionalistas.

– ¿Entonces, qué le sorprendió?

– Que, a pesar de mis consideraciones sobre la “demanda de decano” para ciertos actos, comprobé que se me requería bastante. Obviamente, no lo tomo como algo personal, lo tomo como algo que viene asociado al cargo. Eso es una cuestión que me costó acomodar porque no suelo ser demasiado organizado con las cosas de protocolo.

– Además de asumir instancias protocolares y formales, apenas entró en funciones tuvo que someterse a cierta exposición pública y mediática. ¿Le resultó difícil?

– No fue fácil pero no hubo otra. Me tocó empezar a toda orquesta con la crisis que se desató en la Universidad en el 2006. Junto con el grupo de los cuatro decanos, dimos una conferencia de prensa una semana después de mi asunción en la Biblioteca Nacional y esa situación comenzó a generar un grado de exposición que en una instancia institucional normal no hubiera existido. Pronto también fue necesario tratar de tener llegada al poder ejecutivo para poner a Exactas en la agenda nacional; y también puse mucho énfasis en la relación con las otras facultades de ciencias de nuestro país. No tengo dudas de que fue mucho más fácil salir a defender la Facultad o pedir lo que necesitamos logrando reconocimiento público genuino.

– ¿Por qué considera que fue necesario hacer visible a Exactas?

– Justamente porque nosotros sufrimos un problema central: no tenemos ninguna representación o reconocimiento institucional acorde con lo que significa Exactas en el sistema científico. Representamos más del diez por ciento de la producción científica del país pero, en realidad, con la cantidad de instituciones que hay, jamás vamos a tener el diez por ciento del presupuesto total de la ciencia, ni el diez por ciento del poder de decisión. Estamos lejos de eso. De alguna forma tenemos que tratar de que, al menos, sea más evidente que muchas de las cosas relativas a la ciencia que pasan en nuestro país, pasan por Exactas.

– Una de las experiencias de más resonancia debe haber sido el monitoreo del río Uruguay en las cercanías de Gualeguaychú, ¿verdad?

– Indudablemente trajo y trae muchas repercusiones. Decidimos tomar ese tema institucionalmente, más allá del interés particular de los científicos. La Facultad puso la cara para darle un marco al trabajo de un grupo de investigadores. La necesidad del monitoreo surgió de golpe y entendimos que era un tema en el cual la Facultad podía hacer su aporte, y de manera institucional.

– ¿A partir de qué premisa se originó la decisión?

– A partir del proyecto de gestión que presentamos en 2006. Hay una política detrás, que tiende a privilegiar convenios y relaciones de la Facultad con instituciones públicas. Nuestro proyecto establece tres ejes de especial énfasis. Uno es la transferencia y vinculación tecnológica, complementar toda la ciencia que se hace en la Facultad y tratar de generar puentes para que se conviertan en implementaciones útiles. Otro es la extensión, que la entendemos, justamente, como la instancia de colaborar en la solución de problemas concretos; y acá está incluido el asesoramiento al Estado sobre cómo encarar ciertos temas de interés social. El tercer eje es la mejora de la infraestructura y la resolución del problema de falta de espacio.

– Con respecto al eje de las mejoras en la infraestructura, traigo al respecto la figura de Rolando García. Usted se encuentra en una situación de cierta similitud a la de Rolando, con la posibilidad de ampliar significativamente la Facultad, cosa que no sucede desde la década del 60…

– Lo que hizo Rolando en ese momento tuvo que ver con que el edificio de Perú estaba colapsado de personal. En algún sentido, el crecimiento de la masa de investigadores que se produjo en los últimos años nos llevó más rápido de lo que se podía prever a un desafío similar: concretar la instancia del “Plan de obras” que tiene que ver con la ampliación del Pabellón I.

– Usted nombró a Rolando García en el discurso de asunción. ¿Se siente motivado por su figura?

– Sí, esa mística que nace de la historia de cuando se construyó el Pabellón I, o que antes de pasar por Perú viniera por acá para chequear que los pasillos estuvieran limpios… Esa cosa de gestión en primera persona como compromiso, para mí, desde que me lo contaron, hace muchos años, me hizo pensar “eso es ser un decano”. Haber podido conocerlo, tratarlo y homenajearlo durante estos años fue una de las cosas más significativas que viví. La sensación cuando nos conocimos con Rolando era que él tenía cuentas pendientes con la Facultad, por lo que haber podido ayudar a que esas cuentas se saldaran es algo maravilloso para mí. Él sentía que la Universidad, en general, y la Facultad, en particular, no lo habían tratado bien.

– ¿Qué logro de su gestión considera más destacable?

– Me parece que lo más importante es que se reconstruyó una sensación de respeto a través del genuino convencimiento sobre el valor de las instituciones. Lo que percibo es que hay una enorme mayoría de la comunidad de Exactas que siente que las instituciones funcionan. Podrá estar más o menos de acuerdo con alguna medida en particular, pero siente que hay un marco institucional de referencia, lo que da tranquilidad para trabajar. Se logró, a pesar de que siempre hay actores que militantemente tratan de generar la sensación contraria, porque nuestro trabajo fue sostenido y nunca nos dejamos desalentar.

– ¿Qué preocupación le dejó su primer mandato?

– Yo entiendo que los docentes y los no docentes perciben y valoran la relación que establecimos. Fluida, de puertas abiertas, sin distancias y poniendo la cara. En cambio, no he logrado que la mayoría del estudiantado se involucre. Me parece que los estudiantes todavía son demasiado hijos de la década del 90 y, aunque hay algunos muy politizados, muy enganchados, muy partidizados, la mayoría se ocupa de lo suyo, de lo personal y, la verdad, es que se están formando en una institución pública, no privada, donde tienen parte del poder de decisión y eso involucra una responsabilidad. A veces, el estudiantado asume que tiene derechos y los tiene muy claros, pero le falta tener claro que pegado a esos derechos hay una responsabilidad de informarse, de participar, de opinar a favor o en contra de lo que sea.

– ¿Qué diferencia significativa percibe entre la Facultad de hoy y la anterior a su gestión?

– Hasta hace algunos años, estábamos tratando de mantener una idea de facultad porque sabíamos que eso era lo correcto, pero el contexto social y económico del país no ayudaba, estábamos en una posición decorativa. Había ciencia porque quedaba bien, porque todos los países tienen algo de ciencia. Ahora es distinto, ahora se siente que la ciencia puede llegar a jugar un rol central en un proyecto de desarrollo, en un proyecto de crecimiento del país. Pero claro que para que realmente algo se plasme tiene que tener una constancia muy larga en el tiempo. Esa es un poco la incertidumbre que uno tiene, de no saber si esto es algo espasmódico o en realidad ha generado cierto consenso y llegó para quedarse.

El 19, la asunción
En el Aula Magna del Pabellón I, el viernes 19 de este mes tuvo lugar el acto institucional de asunción del decano y el vicedecano, con la presencia del rector Rubén Hallú y la vicerrectora María Beatríz Guglielmotti. Abrió los discursos la vicedecana saliente, Carolina Vera, quien destacó la continuidad del proyecto que comenzó en 2006 que, “a través del trabajo codo a codo con docentes, graduados, estudiantes y no-docentes, ha permitido la profundización del proyecto de facultad abierta, democrática, de gestión transparente, con la docencia, la investigación y la extensión como sus pilares fundamentales”.

Por su parte, el vicedecano entrante, Juan Carlos Reboreda, centró sus palabras en el tema de los concursos docentes y su relación con los proyectos de nueva ley de Educación Superior. “Creo que la eliminación de los concursos periódicos y abiertos sería un enorme retroceso académico para la UBA en general y para nuestra Facultad en particular, donde el actual sistema de concursos constituye el esqueleto académico”, expresó y propuso “expedirse claramente al respecto y que a través del Consejo Superior llevemos estas discusiones al ámbito correspondiente”.

El decano Aliaga realizó un balance detallado su gestión, destacando las importantes mejoras en la infraestructura y en temas seguridad e higiene. También se refirió a la repatriación y reinserción de científicos, a los subsidios a la extensión y los avances en vinculación con la sociedad y transferencia, la creación de becas para estudiantes, la política de derechos humanos y el trabajo constante para obtener recursos y mayor presupuesto. Cerró el acto el rector Hallú. Los discursos completos de las autoridades de Exactas pueden leerse en:
http://2007-2016.exactas.uba.ar/elecciones2009

Fuente: El Cable Nro. 739

Armando Doria