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El grupo de investigación que encabeza la bióloga Verónica García, y que es parte del Departamento de Química Biológica de la Facultad, obtuvo un importantísimo subsidio otorgado por los National Institutes of Health de los Estados Unidos. El laboratorio utilizará esos fondos para llevar adelante un estudio sobre tuberculosis, enfermedad considerada en Argentina como prioridad nacional.
Los National Institutes of Health(NIH) forman parte del Departamento de Salud y Servicios Sociales del gobierno federal de los Estados Unidos. Constituyen la agencia más importante para la realización y apoyo financiero de investigaciones en el campo de la salud. Cuenta con 27 centros y más de 18 mil empleados.
Cada año los NIH invierten miles de millones de dólares en subsidios. La gran mayoría de esos fondos son entregados a científicos estadounidenses pero una parte también se destina a investigadores de todo el mundo. Calificar para recibir fondos de esta agencia requiere no sólo de un proyecto de alta calidad científica con un componente de originalidad importante, sino también contar con una consideración muy alta en términos personales, grupales e institucionales.
El Laboratorio de Regulación de la Respuesta Inmune Celular por Proteínas de Señalización, dirigido por Verónica García y del que también forman parte Virginia Pasquinelli, Javier Jurado, Belén Álvarez y Darío Fernández Do Porto, acaba de ser elegido para recibir uno de estos subsidios para desarrollar un proyecto de investigación a lo largo de cuatro años. Es el primer grupo de la Facultad y uno de los pocos de la Argentina que han recibido esta distinción.
En esta charla, García y su equipo, que hace apenas un año y medio que trabajan en Exactas, cuentan su alegría por haber conseguido este logro, detallan la complejidad de la postulación y describen el proyecto que comenzarán a desarrollar.
– ¿Qué significado le otorgan a la obtención de este subsidio?
– Verónica García: Un premio al esfuerzo. Hay dos factores por los cuales yo creo que salió: uno, la suerte; y otro, muchos, muchos, años de trabajo muy fuerte. Aplicamos dos veces, la primera vez fue el año pasado y el score no dio, pero como te permiten reaplicar nos volvimos a presentar y la segunda vez se dio. También influyó el hecho de que cuando yo estuve haciendo un posdoc en Estados Unidos conocí a un investigador, Peter Barnes, que colaboró con nosotros y que nos ayudó un montón. Por eso digo, son muchos años de trabajar duro para algo que nunca creímos que iba a salir. Para nosotros es como una fiesta y todavía no lo terminamos de creer. La verdad es que estábamos esperando que nos mandaran un mail diciendo que se trataba de un error y por una semana, más o menos, no se lo contamos a nadie hasta estar bien seguros. Recién cuando nuestro colaborador en Estados Unidos, luego de que le mandara el mail, me dijo, “sí, Verónica ya está, te lo otorgaron”, recién ahí le mandamos un mail al decano Aliaga y le avisamos a Eduardo Cánepa, el jefe de nuestro Departamento. Y ahí sí gritamos y festejamos. Pero es como que todavía nos cuesta creerlo. Todavía el desembolso no se realizó pero eso ya depende de Obama.
– ¿Cómo se decidieron a postularse para este subsidio?
– VG: Por la insistencia de Peter Barnes. Yo lo conocí mientras hacía un posdoc en Estados Unidos. Más adelante él me contacta cuando yo ya había vuelto al país. Hacemos una colaboración y después me invita a trabajar en su laboratorio por tres meses. Yo le dije que no podía pero entonces fue Virginia. Después me volvió a invitar y fui. Hicimos una relación de colaboración, publicamos juntos y en un momento dado me dijo, “mirá está abierta esta oportunidad”. Yo le dije que no, que era imposible. Y me insistió tanto, tanto, que al final se había transformado casi en una obligación. Además él se ofrecía a ayudarnos en todo lo posible. Y la verdad es que en principio nos presentamos por eso, porque era como que no le podíamos decir que no a Peter Barnes. Fue así. Nunca creímos que lo íbamos a sacar.
– ¿Qué tipo de documentación requiere una presentación de estas características?
– VG: Lo primero es escribir un buen proyecto de investigación y después llenar una serie de formularios en los que, menos las vacunas te piden de todo, hasta la raza; implica días y días de llenado de papeles y más papeles.
– Virginia Pasquinelli: para que te des una idea, sólo el instructivo tiene como doscientas páginas. Y además para entenderlo tenés que recurrir a otros instructivos porque está lleno de links que te llevan a otros lados. Es complicado.
– Además son tareas que, por lo general, no resultan muy gratas.
– VG: No, es espantoso y te requiere de una inversión infernal de tiempo. Por eso lo primero es plantear un proyecto de investigación con un importante contenido innovativo y después tenés que olvidarte del proyecto, porque recién lo adjuntás al final. Antes tenés que llenar, tipo técnico, miles y miles de páginas y con preguntas increíbles. Tuvimos que conseguir la aprobación de un comité de ética reconocido internacionalmente porque nosotros trabajamos con pacientes con tuberculosis. Elegimos a la Fundación Huésped. Lleva mucho tiempo. Desde la Facultad nos ayudaron mucho, eso nos facilitó las cosas. En especial Laura Pregliasco y todo el equipo de la Secretaría de Investigación; Aliaga desde el primer día. Porque en realidad la postulación la tiene que enviar el decano, no la envían los investigadores.
– ¿Cuándo se enteraron de que habían sido elegidos?
– VG: En Estados Unidos está todo muy pautado. Desde el momento en que entregamos la presentación el año pasado ya sabíamos qué día y a qué hora se iba a llevar a cabo la reunión en la que se iba a tomar la decisión. Y bueno, al día siguiente, hace más o menos un mes, nos mandaron el mail diciendo que estaba aceptado.
– ¿Quién abrió ese mail?
– VG: Yo. Lo leí y como no lo entendía cuando llegó Virginia le dije: “yo la verdad no lo entiendo. Acá dice “the funds will be released” y eso debe querer decir que lo sacamos, pero como no me lo creo. Y ella pensaba lo mismo y se lo empezamos a mandar a los amigos a ver qué les parecía. Y al final lo habíamos ganado nomás.
– ¿Qué clase de institución es el National Institutes of Health (NIH)?
– VG: Es la institución más grande de los Estados Unidos que da subsidios para investigadores, principalmente estadounidenses, y algunos llamados son también internacionales como este. Hay otros subsidios en los que pueden aplicar investigadores de otros países en colaboración con científicos de Estados Unidos. Pero estos son exclusivamente para investigadores internacionales, no son en colaboración, por eso son muy difíciles de obtener.
– No debe haber muchos grupos en Argentina trabajando con este tipo de subsidio.
– VG: Creo que no. Aliaga nos dijo que en la Facultad no había ninguno. Yo sé que en Argentina hay algún otro, creo que en Córdoba.
– Además de los fondos, ¿el subsidio incluye alguna otra cosa?
– VG: Sí, equipos que son solicitados en el marco del proyecto de investigación que presentamos. Y en cuanto al monto, son 75 mil dólares por año, a lo largo de 4 años.
– ¿Nos podrían describir en qué consiste el proyecto que presentaron?
– VP: Nosotros trabajamos en tuberculosis. La idea es estudiar la respuesta inmune de los pacientes que contrajeron esa enfermedad, es decir, lo que el común de la gente conoce como los sistemas de defensa, y establecer cuáles son los mecanismos que determinan el grado de protección de los pacientes. Intentar averiguar por qué algunos pacientes se enferman más que otros. Para eso, en este proyecto, apuntamos bastante adentro de las células, es bastante molecular, y nos metimos con una molécula clave que es el interferón gama, que es una citoquina, o sea, una proteína que actúa como un modulador importante de la respuesta inmune. En este proyecto nosotros vamos a estudiar los distintos mecanismos que se desencadenan y que llevan en última instancia a la activación o a la generación de esta proteína, lo que otorgaría una mayor protección. También la idea es analizar las diferencias entre distintas poblaciones de pacientes que tenemos en Argentina. Desde aquellos que están peor físicamente hasta pacientes que están clínicamente mejor y determinar si hay alguna diferencia a nivel molecular o es algo que tiene que ver con algún otro factor como malnutrición o un componente genético.
– VG: Como ella te decía, el interferón gama es la molécula que ayuda a defender a la gente contra la tuberculosis. Resulta novedoso porque no ha sido muy estudiado. La idea es ver qué problema tienen a ese nivel, bien adentro de las células, los que se enferman más, en comparación con los que, estando infectados no desarrollan la enfermedad, o los que la desarrollan y se curan rápido.
– Además de las perspectiva científica que tiene el proyecto ¿qué otros elementos piensan que pudieron tener en cuenta para entregarles el subsidio?
– VG: El tema del proyecto no es menor debido al resurgimiento mundial de la tuberculosis. Nosotros conseguimos otro subsidio que es de la Agencia en el marco del Programa de Áreas Estratégicas, es decir que en Argentina es considerado prioridad nacional. Tampoco es extraño que el NIH trate de subsidiar proyectos en temas específicos que son muy importantes mundialmente en países donde es prioridad nacional la enfermedad.
– VP: creo que otra ventaja clave que nosotros tenemos es el hecho de tener pacientes para poder estudiarlos y poder tener distintas poblaciones. Y también pesaron los antecedentes que tenía el grupo de trabajo.
– VG: Yo quería nombrar a la médica que colabora con nosotros. Es la doctora Rosa Muscella y trabaja en el Hospital Muñiz. La verdad es que es una genia, nos ayuda muchísimo. No todos los médicos están dispuestos a invertir su tiempo en investigaciones. Ella y el doctor Abatte son los que nos proveen de pacientes. Y mucho más que eso, porque como nosotros somos biólogos o biotecnólogos, ellos nos ayudan con la parte clínica. Este tipo de colaboración no es cosa muy común.
– Ustedes no hace mucho que llegaron a Exactas ¿dónde trabajaban antes?
– VG: Trabajábamos en la Facultad de Medicina, en el Departamento de Microbiología y en Inmunogenética en el Hospital de Clínicas. Nos vinimos para acá porque hubo un concurso por espacios en el Departamento de Química Biológica. Nos presentamos y lo ganamos. Igual que en el caso del NIH, menos las vacunas nos pidieron de todo (risas). No es fácil ganar un espacio en Exactas. Varios de nosotros somos egresados de esta Facultad y otros de la Universidad de Quilmes. La verdad es que, si bien nunca lo vamos a saber, no se si hubiéramos obtenido el subsidio estando en la Facultad de Medicina. Porque algo que ellos tienen mucho en cuenta es la factibilidad de que lo que vos estás proponiendo se pueda llevar a cabo y, en ese sentido, este Departamento y esta Facultad fueron muy bien evaluados. Así que yo creo que influyó y estamos muy contentos de estar acá.
Fuente: El Cable Nro. 721

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina