Experto en problemas
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales aprobó la incorporación de Ricardo Durán, matemático de la Facultad, como miembro titular de esa institución. Durán ya había sido reconocido internacionalmente por sus trabajos en el área de resolución numérica de ecuaciones diferenciales.
– ¿Qué significa para usted su incorporación a la Academia Nacional de Ciencias?
– Es un gran honor, porque significa que uno ha hecho una carrera destacada. Me habían avisado hace unos seis meses que la Comisión de Física y Matemática iba a proponer mi nombre y luego había que esperar que la Asamblea General lo aprobara. Pero la verdad es que no lo esperaba.
– Hace dos años también tuvo un reconocimiento internacional muy importante.
– En 2006 fui invitado a dar una charla en el Congreso Internacional de Matemáticos, que es el evento matemático más importante a nivel mundial. Se organiza cada cuatro años, desde fines del siglo XIX. Me dijeron que era la primera vez que invitaban a un matemático argentino que trabaja en Argentina. Incluso en esa edición del Congreso era el único sudamericano.
– ¿Cuál es su área de trabajo?
– Yo trabajo en lo que se llama análisis numérico. Y dentro de esa área general, sobre lo relacionado con ecuaciones diferenciales. Trabajamos en desarrollo y análisis de métodos para resolver ecuaciones diferenciales computacionalmente, que es lo que se llama métodos numéricos. Las ecuaciones diferenciales tienen muchísimas aplicaciones relacionadas especialmente con la física y la ingeniería. Por ejemplo, para saber cómo va a vibrar un puente, qué carga podrá tolerar, cómo se va deformar una estructura, para todo ese tipo de cosas se utilizan las ecuaciones diferenciales. También para el modelado de fluidos, para hacer los pronósticos meteorológicos y en muchas otras áreas como economía, finanzas, biología.
– ¿Cuánta gente en el país se dedica a este tipo de estudios?
– En el país hay pocos. Está el grupo nuestro y después hay alguna gente en La Plata y en Santa Fe. Ingenieros que aplican estos métodos, hay algunos más. Pero matemáticos no hay tantos, puede ser que haya unos quince en el país. Lo que ocurre es que en Argentina, aunque para mí se trata de una división ficticia, hay una mayor tradición en lo que se llama matemática pura, que en matemática aplicada. De hecho yo me doctoré acá haciendo temas más teóricos y después me fui al exterior para formarme en esa área.
– Después de doctorarse en 1981 usted realizó un estudio posdoctoral en Chicago, ¿qué importancia le otorga a la formación en el exterior?
– A mí me parece que es muy útil. Igual las cosas han cambiado mucho. En la época en la que yo estudiaba me parecía fundamental. En esos años por ahí nosotros estábamos más desinformados sobre lo que se estaba haciendo en otros lugares. Ahora, con internet, es muy diferente. Por más que la biblioteca de acá no es tan buena como la que puede tener una universidad de Estados Unidos o de Europa, al tener acceso a internet la información uno la tiene y se puede trabajar acá perfectamente. Igual yo creo que irse un tiempito, especialmente después de doctorarse, no diría que es indispensable pero sí que es útil. Incluso creo que no es necesario, como antes, irse dos o tres años. Por ahí uno se puede ir tres o seis meses de manera salteada.
– ¿Qué opina del boom mediático que ha adquirido la divulgación de la matemática?
– Es sorprendente, nunca me lo hubiera imaginado hace unos años. Yo creo que está muy bueno que se difunda, porque hay, en general, un concepto erróneo de lo que es la matemática que surge de las escuelas, porque muchos profesores la enseñan mal y entonces lo que los chicos ven no es de lo que realmente se trata la matemática. Creo que el mérito de Paenza, es contar problemas bastante concretos, interesantes e incluso divertidos, para que la gente vea que la matemática tiene cosas que vale la pena estudiar, además de la utilidad que puedan tener por todas sus aplicaciones. Por otro lado creo que puede aportar mucho para la formación personal porque enseña a razonar de una manera que puede ser útil, no sólo para resolver problemas matemáticos.
– ¿Cuándo se despertó su vocación por la matemática?
– En realidad cuando estaba en el colegio secundario era una de las materias de ciencia que más me gustaba y menos me costaba. Después decidí que quería hacer alguna ciencia y vine a esta Facultad. No estaba seguro sobre qué carrera seguir, de hecho me anoté en meteorología, porque me parecía muy interesante y está muy relacionada con la matemática también. Pero cuando cursé las primeras materias de matemática me gustaron mucho, me entusiasme y decidí seguir matemática. Y la verdad es que nunca me arrepentí, porque realmente es un trabajo en el que uno está todo el tiempo haciendo cosas interesantes y variadas. Es lindo pensar problemas matemáticos.
Fuente: El Cable Nro. 688

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina