Alerta en la UBA

Mientras la Universidad agota el presupuesto 2007 mucho antes del cierre del año, hay alguna expectativas de que llegue algún refuerzo de fondos antes de agosto. De no solucionarse el problema podría verse comprometidoel comienzo del segundo cuatrimestre en facultades como Sociales,Arquitectura, Exactas y Filosofía y Letras.

3 de julio de 2007

Primero fue recurrente noticia de tapa por los escándalos que antecedieron a la elección del actual rector, Rubén Hallú. Más tarde, llegó a los titulares tras el conflicto por la designación de los directores de sus colegios secundarios.

En estado “estable” después de la fuerte crisis institucional, y tras un breve descanso mediático, la Universidad de Buenos Aires vuelve a ser noticia de la mano de otra crisis, la presupuestaria. La semana pasada, todos los diarios nacionales levantaron una información que llegó desde la Facultad de Ciencias Sociales a través de una carta abierta firmada por sus autoridades, donde se denunciaba públicamente la grave situación presupuestaria que “ha llevado a su Consejo Directivo a declarar el estado de emergencia”. Pero Sociales no es la primera, ya se habían anotado en esa lista las facultades de Filosofía y Letras, de Arquitectura y de Ciencias Exactas y Naturales.

La situación presupuestaria general es complicada. Los fondos que aportó el Tesoro Nacional para los sueldos y el funcionamiento de la UBA para 2007 alcanzan los 750 millones de pesos. Si bien se han actualizado las partidas de salarios, por los aumentos otorgados, los fondos destinados a ciencia y técnica y salud se mantienen igual. Teniendo en cuenta no sólo el alto índice inflacionario que vive nuestro país sino también el crecimiento de la matrícula de muchas carreras, el predecible deterioro de sus edificios y los imprevisibles problemas de infraestructura que pueden surgir, además del atraso presupuestario histórico que es reclamo permanente, no resulta extraño que las facultades se encuentren en crisis.

La primera que dio el alerta fue Filosofía y Letras, que en marzo del año pasado se declaró en “emergencia presupuestaria y edilicia”. Su decano, Hugo Trinchero, aseguró que desde aquella declaración no hubo demasiadas novedades. “Cambios concretos hasta hoy no hubo. Estamos mal y no sabemos lo que va a suceder a fin de año –declaró Trinchero en conversación con el Cable-. Lo que sí, avanzamos con recursos propios en resolver algunas cuestiones de urgencia en lo referido a seguridad edilicia, y en cuestiones que tienen que ver con las aulas; pero nada más que eso. Es un paliativo que resultó de poner todo lo que tenemos ahí”.

En ese “todo lo que tenemos”, que expresa Trinchero, está implícita una realidad que es similar para las cuatro facultades que se declararon en emergencia: los recursos propios con los que cuentan no son significativos, por lo que tapar agujeros presupuestarios no es tarea viable.

Jaime Sorín, el decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, sumó argumentos al análisis: “Nosotros hemos tenido un aumento en la cantidad de estudiantes bastante alta, como lo tenemos todos los años. Y el presupuesto sigue siendo el mismo”, señaló, y también se refirió al funcionamiento de las instituciones: “El problema de la conservación de los edificios es el más difícil porque las cosas aumentan y con el mismo presupuesto es imposible hacer un plan de obras o mantenimiento”.

Y por casa, ¿cómo andamos?

Para algunas facultades se suman los inconvenientes. En el caso de Exactas, por ejemplo, el presupuesto asignado para gastos de funcionamiento también incluye el mantenimiento de los edificios y provisión de materiales para aulas, pero ocupa un importante porcentaje el gasto destinado a los insumos y equipos necesarios para la docencia en los laboratorios. “Los departamentos docentes no pueden dar abasto con los fondos que estamos repartiendo”, aseguró el decano Jorge Aliaga, y explicó por qué se llegó a la declaración de emergencia en este momento. “Nosotros, desde Exactas, elaboramos una demanda que contemplaba dos puntos principales: las necesidades a mediano plazo, que involucran un plan de obras, y el tema coyuntural, que son las necesidades de fondos para gastos de elementos de consumo relacionados con el funcionamiento de la Facultad y las actividades de docencia de los departamentos”, aclaró Aliaga. En enero, el decano le anticipó formalmente a la Secretaría de Hacienda de la UBA que se requerirían cinco millones de pesos de presupuesto para los incisos de gastos de funcionamiento, y en marzo se presentó la resolución al respecto elevada por el Consejo Directivo. Como dato importante, se puede agregar que el presupuesto actual es sólo de un millón cuatrocientos mil pesos, por lo que Exactas pidió un aumento de más del ciento por ciento.

“Se dejaron pasar un par de meses a la espera de alguna solución y, mientras tanto, continuamos llevando nuestro reclamo al Consejo Superior. El paso siguiente fue declarar la emergencia presupuestaria”, afirmó Aliaga que, a la vez, sigue gestionando el pago de una deuda de 900 mil pesos que la UBA tiene con Exactas desde 2005.

Los tres decanos consultados coincidieron en que, si bien el bloque de las cuatro facultades dio el alerta, el resto de los decanos también habría planteado que sus facultades estaban en situaciones críticas, de acuerdo, sobre todo, a la posibilidad de cada una de generar recursos propios.

¿Habrá segundo cuatrimestre?

De acuerdo con lo comunicado en su mensaje público, las autoridades de Sociales -con el decano Federico Schuster a la cabeza- indicaron que “el actual presupuesto estatal no alcanza siquiera para el mantenimiento cotidiano”, ni para proveer de las “condiciones de seguridad imprescindibles” y que la situación compromete “seriamente la continuidad de nuestra actividad en el segundo cuatrimestre”.

Al respecto, Trinchero agregó: “es lo que formulamos los cuatro decanos: estamos en una situación más que límite, aguantando y aguantando ya con la crisis de este año y la del año pasado… realmente no deberíamos dar clases en estas condiciones”. Pero, a la vez, aclaró que “cerrar la Facultad sería una medida de ultimísima instancia.

También para Arquitectura el segundo cuatrimestre supone interrogantes, sobre todo si depara algún gasto extra. “Cualquier eventualidad que surja -explicó Sorín- no podremos enfrentarla; no hay margen”. Y no es distinto el panorama para Exactas. Una vez que se aprobó el presupuesto 2007 (lo hizo el rector, ad referendem, en medio del conflicto por la designación del director del colegio Carlos Pellegrini) y que, por lo tanto, Exactas contaba con el crédito de un millón cuatrocientos que le correspondía, el decano le pidió a los departamentos docentes que realizaran los gastos lo antes posible para no demorar las compras más urgentes. En estos días, la Facultad tiene comprometido el 80 por ciento aquel presupuesto y, de acuerdo a los dichos del decano Aliaga, “dentro de un mes, aproximadamente, no habrá más recursos para comprometer gastos”.

Si bien no hay dudas para ninguno de los consultados que el principal problema que hoy vive la UBA es el presupuestario, Sorín aprovechó para introducir el tema de la distribución interna de los fondos: “Entendemos que está atrasadísima la discusión de cómo se distribuye el presupuesto de la UBA -dijo el decano-. Cada Facultad tiene distintas necesidades, algunas están mejor y otras peor, pero no puede ser que haya pobres y ricos dentro de la UBA. Respecto de la distribución interna, sin querer sacarle nada a nadie, lo que venga de ahora en más habrá que repartirlo de una forma más equilibrada”.

Futuro cercano

El presupuesto de 2008 ya está encaminado (se estableció el proyecto preliminar que la UBA eleva al Ministerio de Educación), pero el problema ya dicho es el ahora; y peor todavía es el después inmediato. Ante esta situación, las autoridades de la Universidad están negociando más fondos para este año golpeando las puertas del Poder Ejecutivo y, más específicamente, las de la Jefatura de Gabinete de la Avenida Julio Argentino Roca. A la hora de reclamar, a esta altura del ejercicio, ya no cuenta el Ministerio de Educación ni el Consejo Interuniversitario Nacional: con los presupuestos 2007 en marcha, la Jefatura es la única instancia con atribuciones para dar crédito.

“La mayor parte de los decanos especula con que llegarán a algo las gestiones que se están haciendo, pero todo tiene un límite. Creo que hay instalar el tema del presupuesto de la UBA como principal problema, y hasta ahora, no se viene dando eso, aparecen otros problemas que desvían la atención”, dijo Trinchero analizando la situación dentro del Consejo Superior. Y en cuanto a prioridades y necesidades de debatir, el decano Sorín informó que su gestión está llevando una campaña interna de concientización. “Hay mucho alumnos, e incluso algunos docentes -explicó- que no tienen la cultura de lo que es la educación pública y creen que la Universidad es un servicio que alguien se lo tiene que brindar y, por esa distancia, no están comprometidos con la situación. Nuestro propósito es que se entienda cuál es el problema, y ahora estamos complementando esa campaña con otra hacia afuera para hacer visible el problema de la Universidad”. En cuanto a las posibilidades de denuncia o acción, aclara que “por ahora estamos siguiendo caminos institucionales. Pretendemos avanzar en conversaciones con el Estado para ver si hay conciencia de esta situación. Trataremos de que todo esto pueda resolverse por medios institucionales”.

De acuerdo a los trascendidos, tras la presentación por parte del rector Hallú del programa de Fortalecimiento de la Universidad y de una entrevista fijada con el Ejecutivo para fecha inmediata, se espera una medida seria y comprometida para mediados de julio. En concreto, las Facultades podrían contar con el doble de plata para funcionamiento respecto del presupuesto actual aprobado.

“Entendemos que podemos estar lejos del ideal presupuestario porque hay muchas necesidades y cuestiones urgentes -indicó Jorge Aliaga-, y entendemos que la única prioridad nacional no son las universidades, pero los número no nos permiten seguir adelante. Queremos manifestar a la comunidad toda que, dentro de las responsabilidades que implica la autonomía, consideramos seriamente que con estos recursos no podemos hacer las cosas como corresponden”.

Fuente: El Cable Nro. 654

Armando Doria