Atajo para la vuelta
El PIDRI es un nuevo programa de la Agencia que permite facilitar el retorno e instalación de científicos en el país, dando respuesta económica y permitiendo el acceso a proyectos de investigación PICT. Exactas postuló a 27 investigadores, que acaban de ser favorecidos por el programa.
El testimonio de la mayor parte de los investigadores que hace algunos años dejaron el país permite entrever que la decisión de partir fue difícil y, más allá de las buenas experiencias en centros científicos del exterior, el desarraigo sumó angustias. Muchos de los doctores y doctorandos argentinos, mientras trabajaban en los centros de investigación, miraban con el rabillo del ojo la situación nacional y esperaban ver mejoras para analizar una posible vuelta.
En los últimos tiempos, el sistema científico nacional cambió la cara y no sólo dejó de ser expulsivo sino que comenzó a ofrecer condiciones atractivas. La inyección de políticas proactivas que se inició con aumentos presupuestarios en el anterior gobierno y que continuó, a través de la gestión actual, con la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, sumado a como la gran apertura de la carrera de investigador de Conicet, fueron una señal suficiente para muchos graduados de Exactas que iniciaron la vuelta a casa. Pero la burocracia de las instituciones nacionales, los problemas de distribución del presupuesto, la falta de espacio acorde a las necesidades, se hicieron presentes complejizando la llegada cómoda de muchos. Además, si bien los investigadores que retornan a la Facultad suelen obtener sin problemas su entrada al Conicet y pueden concursar con éxito cargos de docencia, en muchos casos deben afrontar costos de mudanzas e inversión en equipos.
La propuesta de la Agencia
Para empezar con los paliativos a las problemáticas que fueron surgiendo con la experiencia de la reinserción, el Ministerio aportó un instrumento novedoso a través del Programa de Recurso Humanos de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, por lo que una nueva sucesión de iniciales pasó a integrar la danza de las siglas con las que conviven los investigadores: PIDRI, Proyectos de Investigación y Desarrollo para la Radicación de Investigadores.
El PIDRI nació “a partir de la carencia de recursos humanos en la Argentina, en todos los niveles, pero fundamentalmente en los niveles de investigadores que tienen que trabajar en el sistema científico tecnológico”, explicó Armando Bertranou, titular del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT), estructura de la que cuelga el nuevo programa.
De acuerdo con el anuncio de la Agencia, el objetivo de los PIDRI es la incorporación de investigadores científicos y tecnológicos ya formados a universidades públicas en áreas prioritarias y de alto impacto económico y social, también considerando regiones geográficas prioritarias.
Las instituciones interesadas en participar debieron presentar ideas proyecto donde se elevaba una lista de investigadores en condiciones de volver al país o recientemente establecidos. Cada universidad dispondría de hasta 4 millones y medio de pesos que incluían 45 mil destinados a cada investigador y 600 mil para gastos de adecuación de infraestructura para recibir a los investigadores y, los fondos restantes, para que los investigadores que retornan cobren el equivalente a un investigador ya establecido (por ejemplo, perciban un equivalente al adicional por el programa de incentivos) y para la asignación de un Proyecto de Investigación Científica y Tecnológica (PICT). La Universidad de Buenos Aires, en particular, tuvo una posibilidad destacada, ya que se dispusieron 4 millones y medio para cada unidad académica. Asimismo, el programa ofrece otra línea dedicada a facilitar el acceso de graduados a realizar su doctorado en el exterior.
En diálogo con el Cable, Bertranou también indicó que “las áreas más necesitadas de aumentar la cantidad de investigadores son las de las ciencias básicas y las ingenierías, en las que hay un déficit tremendo, y donde no sólo están faltando graduados sin también alumnos de grado, a tal punto que ya estamos pensando un nuevo programa para incentivar una mayor inscripción en las carreras de grado”. Asimismo, el funcionario destacó que la Agencia ha recibido una gran cantidad de propuestas de todo el sistema universitario nacional: “Sumamos solicitudes de unos 200 investigadores para radicar y 70 para relocalizar, que sería a nivel interno del país, desde los centros donde hay producción de doctores, hacia los centros donde no los hay”.
Aunque se registró una importante cantidad de postulantes al programa, Bertranou no se anima a arriesgar aún qué impacto puede tener a futuro: “Todavía no tenemos datos suficientes”, aclara y, si bien reconoce que “los recursos son escasos”, espera que este programa inicie una tarea que se amplíe en el curso del próximo año de manera que permita “incorporar más variantes para tratar de hacer más fácil no sólo el regreso de investigadores sino también la incorporación de investigadores latinoamericanos para recrear aquella Argentina que solía atraer a muchos estudiantes de universidades de distintos países”.
Exactas distribuye
La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales fue una de las unidades académicas que se presentó al proyecto de repatriación con 27 candidatos de distintas disciplinas. Al respecto, el Secretario de Investigación, Juan Carlos Reboreda, explicó que “nosotros tenemos todos los años un número de investigadores que vuelve y ello ocurre con independencia de que haya un programa de radicación”. Incluso especuló con que “si no existiesen los PIDRI es probable que esas 27 personas de todas maneras hubiesen vuelto, porque la decisión de volver fue independiente de este programa”, pero, a la vez, destacó lo atractivo de la propuesta: “si cuando una persona vuelve se le da un dinero para facilitarle la mudanza, ubicación, una pequeña compensación salarial y, además, puede eventualmente presentarse a un PICT, eso facilita notablemente las cosas”.
La postulación a los PIDRI representó para la Facultad el planteo de una estrategia particular. En primer lugar, se les solicitó a los directores de los departamentos docentes que determinaran un listado de investigadores en condiciones de participar del programa. Posteriormente, “los departamentos nos hicieron su presentación y decidimos no excluir a nadie”, explicó Reboreda; por lo tanto, todas las personas que presentaron los departamentos fueron incluidas en la convocatoria. Pero la decisión generaba un problema a resolver: “Esta convocatoria tenía un monto máximo de 4 millones y medio de pesos. Eso permite radicar a unas ocho personas, o menos, porque está pensado para instituciones que podrían repatriar investigadores dentro de ese orden. El problema es que en Exactas tenemos una escala que escapa a esa media”, indicó el secretario.
Lo concreto es que la Facultad presentó 27 postulantes, cifra que terminó representando más del 10 por ciento del total postulado en todo el país y la presentación completa fue aprobada por la Agencia la semana pasada. “Ahí aparece una vez más la ´regla del 10 por ciento´, dijo Reboreda explicando que es un porcentaje que se repite para Exactas, ya que, como ejemplos, produce el 10 por ciento de todos los papers publicados en revistas internacionales y aporta el 10 por ciento de los investigadores del Conicet. Frente a una cantidad de postulantes que sobrepasaba el límite pensado por la Agencia, la Facultad planteó aprovecharlo con una variante. “De alguna manera, nuestro PIDRI es atípico -sostiene Reboreda-. Nosotros no pretendimos gastar todo el dinero que nos corresponde en sueldos y en los PICT, sino que elegimos postular una cantidad mucho mayor de investigadores, que cobren los 45 mil pesos de radicación pero, dado el monto disponible, no todos tengan acceso a presentar un proyecto para un PICT”.
Al respecto, indicaron las autoridades de la Facultad que durante esta semana se comenzaría a conversar con los departamentos docentes a fin de discutir cómo quedará la distribución de los fondos para PICTs, sobre lo que Reboreda agregó que “la idea es que los investigadores que ya obtuvieron un PICT a partir de las convocatorias normales, no utilicen la opción de presentarse a un segundo PICTs a través del PIDRI. También hay que tener en cuenta las diferencias que existen entre disciplinas: no es lo mismo los gastos que tiene que enfrentar un químico o un biólogo molecular frente a los de un matemático o un físico teórico”.
Dentro de los PIDRI, la Agencia también ofreció una línea pensada para desarrollar doctorados en áreas de vacancia, a la que la Exactas no presentó candidatos. “Si la Facultad produce el 25 por ciento de la totalidad de los doctorados de la Argentina y, por lo tanto, en ciencia el porcentaje es aún mayor, analizando la realidad de otras instituciones no nos pareció justificable presentar candidatos”, aclaró Reboreda al respecto.
Un problema nacional
La inyección de recursos al sistema científico nacional requiere un acompañamiento estratégico, programación y acción política que organice y establezca prioridades frente al crecimiento presupuestario. Para Reboreda, el crecimiento del sistema es desigual, “sobre todo considerando que hay sitios que están creciendo a una tasa mayor de la promedio y otros que casi no crecen”. Para el caso de Exactas, indicó que “si se mide el aumento de investigadores en la Facultad, estamos creciendo a una tasa mayor que la promedio del país, y si vas a sitios con poca tradición científica, directamente no están creciendo”. Y, al mismo tiempo, también destacó la dispar llegada de recursos adicionales en relación a la incorporación de científicos: “nos pasa que, si bien nos beneficiamos con la llegada de investigadores, no contamos con la infraestructura para que puedan dedicarse a trabajar de manera apropiada”.
Frente a la realidad del crecimiento desigual del sistema científico, Armando Bertranou consideró que “el sector universitario argentino presenta esas mismas asimetrías que tiene el país, pero no sólo me refiero a las que pueden existir entre Buenos Aires y Formosa, por ejemplo, sino a Buenos Aires en relación a otros lugares que tienen un alto nivel, como la Universidad Nacional de Cuyo”. Como alternativa, el funcionario indicó que “lo que hay que hacer es buscar la relación entre un núcleo importante dentro del sistema universitario, como puede ser Exactas, que produce una importante cantidad de doctores, para trasladar esos recursos humanos a otros lugares”. Y agregó, respecto a las dificultades para implementar ese tipo de movimientos, que “además, estoy hablando del traslado a lugares vivibles y donde hay recursos, infraestructura y buenos lugares donde acogerlos”.
Si bien la Agencia acaba de aprobar un tercio de las presentaciones a PIDRI, ya se prevé una segunda etapa para el año entrante con el objetivo, según indican las autoridades del organismo, de mejorar y ampliar el presente programa, aunque se negó que esté previsto repetir esta instancia particular de repatriación.
Los proyectos ya admitidos están en camino de concretarse, entre ellos se encuentra Exactas. Bertranou indicó al respecto que “se están realizando los contactos administrativos con el grupo de universidades que ya tienen su proyecto aprobado con el objeto de firmar los contratos y hacer los desembolsos que se puedan hacer”. Ante la ansiedad que puede generar la situación, Bertranou promete efectividad: “Estos son programas que tienen una ejecución lenta, pero lo importante es tratar de utilizar los recursos en forma eficiente y rápida y que no sea la burocracia la que frene el programa”.
Fuente: El Cable Nro. 694

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina