Aulas sin ciencia
Entre las actividades desarrolladas durante la Reunión Nacional de Física que tuvo lugar en la Facultad, se llevó a cabo una charla en la que representantes del sector público y profesores de Exactas intercambiaron opiniones acerca de las causas, consecuencias y posibles soluciones para las graves dificultades que atraviesa la enseñanza de la ciencia en las escuelas.
El marco fue la 93ra. Reunión Nacional de Física Argentina (AFA), que se desarrolló por primera vez en forma conjunta con la 11ra. Reunión de la Sociedad Uruguaya de Física (SUF). Allí, además de tener lugar múltiples actividades relacionadas específicamente con esa disciplina, también se desarrollaron eventos en los que se discutieron temas de alto impacto social.
Entre ellos se llevó a cabo la mesa redonda “Enseñanza de la ciencia. Una batalla con muchos frentes”, de la que participaron María Marta Sciarrotta, asesora del Ministerio de Educación y responsable del programa “Los científicos van a la escuela”; Adriana Puiggrós, presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados y ex ministra de Educación de la Provincia de Buenos Aires; Alberto Kornblihtt, biólogo molecular y profesor de Exactas; Diego Mazzitelli, físico y profesor de la Facultad. El debate fue coordinado por la directora del Departamento de Física Silvina Ponce Dawson.
Acciones de corto y mediano plazo
La primera intervención le correspondió a Sciarrotta. La funcionaria señaló que el Ministerio parte de un diagnóstico que reconoce la existencia de bajos resultados en matemática y ciencias naturales en todos los niveles del sistema educativo. A partir de allí es que se convocó a una serie de personalidades para formar una “Comisión para el mejoramiento de la enseñanza de las Ciencias Naturales y la Matemática”, y se comenzó a elaborar un plan específico con ese objetivo.
La declaración del 2008 como “Año de enseñanza de las ciencias” forma parte de ese plan, que incluye, además, una serie de acciones de difusión, promoción y divulgación, como olimpíadas, campamentos científicos, semanas de las ciencias, ciclos que pueden verse por Canal 7 y Encuentro y, también, acciones de mediano y largo plazo, como el aumento de la carga horaria de las materias relacionadas y el fortalecimiento de la formación docente.
“El programa `Los Científicos van a la Escuela´ es una de las líneas de acción del plan -explicó Sciarrotta-. Tiene por objetivos que en cada escuela haya un científico que trabaje directamente con los docentes a través del acompañamiento, el asesoramiento y la actualización, en áreas de las ciencias naturales y matemática; lograr también que los alumnos y docentes identifiquen a la ciencia como un aspecto necesario para su formación ciudadana; promover una mayor articulación entre las escuelas primarias y secundarias y las instituciones científico tecnológicas”.
Para eso el Ministerio dispuso de un pago simbólico de 500 pesos para el científico que se comprometa a acompañar al docente y de otros 300 pesos en concepto de movilidad o para poder comprar algún elemento indispensable para desarrollar el proyecto. “Consideramos que vamos a ver sus frutos sobre el proceso de enseñanza aprendizaje en el 2011”, adelantó la funcionaria.
La clave es la formación docente
Enseguida Diego Mazzitelli comenzó su exposición haciendo una detallada enumeración del conjunto de actividades que lleva adelante, desde hace varios años, el Departamento de Física con el propósito de fomentar su vinculación con la escuelas medias.
Posteriormente el físico contó que, si bien desde el Departamento y la Facultad se han hecho distintos intentos por institucionalizar estas acciones a través de acuerdos con el Estado Nacional y el Gobierno de la Ciudad, lamentablemente no se lograron resultados concretos.
Con la experiencia recogida a partir de estas acciones, Mazzitelli sostuvo que “todas estas actividades son importantes, pero no tengo dudas de que el énfasis hay que ponerlo en la formación de los profesores”. Y agregó, “la universidad debe ofrecer posgrados cortos de perfeccionamiento docente, de uno o dos años. Pero deben ser institucionales, no pueden depender del tiempo o las ganas que tenga un científico para dictarlo. Además al formalizarlo podrá formar parte de la carga docente de los profesores universitarios”.
Para el físico este punto resulta fundamental porque, en general, en los institutos de formación docente no hay laboratorios de física. “No le podemos pedir a un docente que haga experimentos en el laboratorio de su escuela porque, en la mayoría de los casos, no lo saben hacer”, afirmó.
“En este momento -siguió Mazzitelli-, si queremos cambiar la manera en que se enseña ciencia en las escuelas, el rol principal para esta transformación debe recaer en los científicos. Porque entre los profesores no hay una masa crítica como para que ellos mismos puedan enseñarse la metodología científica para luego aplicarla en el aula”.
Los valores de la ciencia
Alberto Kornblihtt adelantó, en el inicio mismo de su ponencia, que se proponía exponer las razones fundamentales por las cuales, según su opinión, resulta importante mejorar la enseñanza de las ciencias en todos los niveles de la educación. Esa importancia, de acuerdo con el biólogo, está relacionada, sobre todo, con que la enseñanza de la ciencia trae consigo valores que son positivos para la formación de los ciudadanos, cualquiera sea la actividad que desarrollen.
Entre esos valores destacó que las verdades científicas no se basan en el principio de autoridad sino que tienen que ser demostradas, deben tener argumentos que las sustenten. “Eso se contrapone a lo que suele ocurrir en el ámbito educativo donde existe una tendencia entre los alumnos a considerar como verdad lo que dice el profesor”, sostuvo.
Otro de los puntos importantes es el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar. “Esto resulta clave para la interpretación de la realidad, que es un momento necesario para su posterior transformación”, aseguró.
Finalmente Kornblihtt recordó una frase que -dijo- había escuchado en una reunión de la UNESCO, “la enseñanza de la ciencia produce felicidad. Felicidad de comprender, felicidad de saber, y aun de frustrarse cuando se da cuenta de que una determinada cosa no es como pensaba”.
Más adelante, el profesor de Exactas, remarcó que mejorar la capacitación de los docentes es esencial, y es fundamental que incluya la experimentación. “En nuestro país la formación ha ido perdiendo gran parte de los valores que yo he mencionado para reemplazarlos por otros que son los de la repetición de la lectura de apuntes y la `hiper´ valoración de lo teórico. Es necesario que se vuelvan a hacer trabajos prácticos para que después puedan volcarlos en el aula”.
Unificar los cargos
La especialista en temas educativos, Adriana Puiggrós, lanzó una primera afirmación, “muchos problemas que tiene la Argentina con la enseñanza de las ciencias no hay que verlos solamente en clave escolar”. En ese sentido consideró que resulta muy difícil trabajar en la conformación de un pensamiento sistemático frente a una realidad cotidiana que sufrió una desestructuración muy profunda debido a la aplicación de políticas neoliberales.
“No es posible que llegue un científico a la escuela y que desarrolle una clase durante 40 minutos, cuando después de esa clase la escuela es un caos y la sociedad es un caos. Entonces uno encuentra que la posibilidad de trabajar para que los alumnos puedan desarrollar un pensamiento científico choca contra la falta de un contexto favorable”, sostiene.
Respecto de la necesidad de implementar políticas específicas para mejorar el sistema educativo, Puiggrós sostuvo que si no se unifican los cargos de los docentes secundarios es muy difícil que tengan tiempo para hacer posgrados en la universidad. “Que el profesor tenga un solo cargo, que vaya a una sola escuela, que pueda tener en esa escuela capacitación docente gratuita y en servicio, es lo que hace mucho tiempo quieren los docentes. Además es muy importante que se le abran las puertas de la universidad, porque los docentes que se forman en los institutos no se sienten libres para entrar a las universidades”.
En relación con este último punto, la diputada explicó que hay una fuerte división instalada en la sociedad argentina, que ha producido desde fines del siglo XIX, de manera sostenida, dos grupos bien diferenciados: por un lado, los sectores medios, medios bajos y del interior, que no pueden acceder a una universidad y que van a los institutos, y, por el otro, quienes de una u otra manera llegan a las universidades. “Esto es algo que hay que superar porque son los docentes quienes están formando a nuestros chicos desde la escuela primaria”, remató.
Tiempo de preguntas
Finalizadas las exposiciones de los panelistas, la apertura de una rueda de preguntas y reflexiones despertó una inmediata participación entre los aproximadamente doscientos asistentes. Los cuestionamientos por los bajos salarios y el “perverso” sistema laboral docente no tardaron en llegar.
Puigróss tomó la posta e insistió en aclarar que la educación media depende de las provincias y no del gobierno nacional y que, por lo tanto, cualquier modificación tiene que consensuarse con cada una de las jurisdicciones. Para ser más gráfica recurrió a un ejemplo histórico. “Todos creemos que cuando se sancionó la ley 1420 a fines del siglo XIX, se instaló automáticamente la educación laica, gratuita y obligatoria en todo el país. Bueno, no es así. En Salta nunca se instaló la educación laica, nunca en toda la historia argentina. Esto es para que vean que hay cosas muy profundas que damos por resueltas y que no lo están”, sorprendió.
Respecto de la unificación de los cargos, la diputada señaló que es un tema que, por lo menos en la provincia de Buenos Aires, debía resolverse en el ámbito de la paritaria docente porque el estatuto convalida esa “espantosa” organización del trabajo. “Estamos hablando de distribuir personas, es un problema que toca la vida de los profesores. No todos acuerdan, pero sí es una tarea que hay que llevar adelante. Pero no se puede hacer sin un acuerdo en la mesa paritaria. Estas acciones no se pueden resolver con un decretazo, hace falta política y una política participativa”.
En relación con las reservas que los profesores del secundario sienten respecto del ámbito universitario y las vías para superar esta situación, Kornblihtt recordó que hace un tiempo participó en la organización de un curso de biología molecular para docentes de la escuela media y que la mayor parte de las personas que participaron pisaban por primera vez una universidad. “El halo de intimidación que produce la universidad es muy grande. Por eso la universidad tiene que abrirse, tiene que bajar de su pedestal y acercarse francamente, sin infundir el temor de que le va a sacar el trabajo al docente secundario porque ese no es el objetivo”, aseguró.
Fuente: El Cable Nro. 701

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina