Cable de plata

La publicación semanal de la Facultad nació el 30 de octubre de 1989. A lo largo de un cuarto de siglo se publicaron, de manera ininterrumpida, 852 números en cuyas páginas se puede recorrer la vida política, institucional y académica de Exactas. El Cable constituye una herramienta de comunicación única, por su persistencia y calidad, sin parangón en ninguna universidad de la Argentina.

7 de noviembre de 2014

Aquella esencia

(Por Armando Doria)

El Cable Semanal inauguraba su vida editorial con el dibujo de un inodoro explotando en su tapa denunciando la mala praxis en el descarte de productos químicos. Fines de 1989, Exactas era otra. El foco de actividad gremial estaba en la lucha por el salario y la educación pública, en los laboratorios no se usaba guantes ni lentes de protección, las becas y los subsidios eran rara avis, la playa de estacionamiento del Pabellón II ofrecía lugar de sobra y en la redacción de el Cable (según cuentan sus creadores) se fumaba a piaccere. La publicación que ahora está en manos del lector fue hija de esa época, de aquella Facultad, de aquel país de democracia incipiente, con espacios a colonizar, en muchos casos, lejos del ojo rector de las instituciones. Ese “dejar hacer” por parte de la Facultad, le permitió al Cable establecer un discurso informal, cercano al lector, a años luz de cualquier paradigma de newsletter institucional.

Exactas cambió con los años. De aquella explosión a modelo en temas de Higiene y Seguridad en dos décadas. Sobrevivió intacta en su esencia a las políticas neoliberales de los años 90 y retomó empuje apenas se dieron las condiciones a nivel país. Su comunidad creció. Por su parte, el Cable se mantuvo vivo pese a los cambios de gestión, en una Facultad que se distingue por la continuidad de sus políticas centrales. Su presencia se sostuvo en el trabajo, ingenio y perseverancia de aquellos que lo crearon y lograron instalar su voz en la comunidad. Los nombres propios: Carlos Borches, hoy colaborador del Programa de Historia de la FCEyN, y las todavía integrantes del staff, María Fernanda Giraudo y Patricia Olivella.

En su continuidad, el Cable también fue cambiando. La Facultad desarrolló en 2006 un área profesionalizada, asumiendo plenamente su responsabilidad frente a la comunicación. Exactas apostó a hacer fuerte su presencia en una realidad atravesada por múltiples y superpuestos canales de comunicación. Veinticinco años después, el Cable sigue dando cuenta de la vida de la Facultad con diseño actualizado, con producción fotográfica, mejor impresión, producido integralmente por nuestra gente pero sin perder aquel registro pionero con el que supo ganarse un espacio inédito para cualquier publicación interna institucional.

Un espacio de comunicación y debate

(Por Carlos Borches)

En 1987 comenzamos junto a Patricia Olivella, Germán Justo y Diego Hurtado con una revista mensual de poco más de 30 páginas. La llamábamos Cable y fue nuestro primer ensayo desde el ámbito institucional para generar espacios de comunicación y debate de los problemas universitarios. Entonces estábamos dando los primeros pasos en la democratización de las instituciones y el Cable debía permitir que se descubriera todo lo que se investigaba en nuestra Facultad, conocer sus historias y fomentar los debates silenciados durante la dictadura.

La hiperinflación se llevó esta primera versión del Cable pero no nuestro proyecto y, con una tecnología sumamente precaria, comenzamos a publicar lo que llamamos el Cable semanal. Fernanda Giraudo cubrió el lugar de Diego y arrancamos con una propuesta que pronto nos sorprendió.

A lo largo de 1990 comenzamos a ver a la gente leyendo el Cable en el colectivo, en el bar, nos dejaban cartas en un viejo buzón de madera o venían a nuestra redacción a traernos alguna información. La brevedad del nuevo Cable, un discurso más periodístico que académico y la constancia semanal permitieron rápidamente el reconocimiento del lector de Exactas.

Esta respuesta estimuló el crecimiento: aumentó la cantidad de páginas y cambiamos de formato. Con la década del 90 comenzamos a explorar los flamantes medios electrónicos y nació un Cable en riguroso lenguaje ASCII y la elaboración de Noticias, el primer sitio web del Pabellón II, enriquecido por el aporte del Centro de Divulgación Científica conducido por Susana Gallardo.

Ya en el siglo XXI el Cable entró en una etapa de madurez y profesionalización de la mano de Armando Doria y es esperado semana a semana como fuente de noticias de Exactas más allá de la proliferación de alternativas comunicacionales que hoy existen.

¿Existe en alguna universidad argentina una publicación semanal que cumpla veinticinco años? Si existe, me gustaría conocerla, pero para que una publicación pueda atravesar diversas gestiones es necesaria una intensa vida comunitaria, un fuerte sentido de pertenencia y el deseo de querer hacer lo mejor posible cuando recibimos la posta. Y esto sucede en Exactas.

Una hoja en el viento de la crisis

(Por Patricia Olivella)

En el año 1989 yo todavía estudiaba Física. Me había recibido de periodista e iba por el segundo de mis objetivos académicos. Se cumplían dos años de mi ingreso a la Oficina de Prensa cuando salió el primer Cable Semanal. Estudiar y trabajar en el mismo lugar fue un privilegio.

Eran épocas de vacas flacas. El año comenzó con el copamiento al cuartel de La Tablada, transcurrió con una hiperinflación del 3079% y finalizó con los indultos a los genocidas. La Universidad no tenía recursos y nosotros hacíamos lo que podíamos con más pulmón que presupuesto. En aquella época no existía Internet, usábamos máquinas de escribir y, con suerte, conseguimos una PC para los cuatro. De nuestros sueldos, mejor ni acordarse. Aún así, hacíamos de todo. Recorríamos pasillos buscando información, redactábamos, diseñábamos, imprimíamos y distribuíamos.

El Cable nació como una hojita. Literal: dos carillas. Era la única forma que teníamos de garantizar una continuidad semanal. Pero con esa hojita nació un canal de comunicación que –contra todo pronóstico y casi como una excepción en las publicaciones universitarias– aún continúa abierto. Allí aparecían noticias gremiales, del Consejo Directivo, agendas culturales y, siempre, casi obstinadamente, nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos.

Son demasiados años como para que los recuerdos no se mezclen o incluso se pierdan. Lo que seguro queda es esta extraña satisfacción de saber que asistí al parto de el Cable y que aún caminamos juntos.

Máquina, tijera y pegamento

(Por Fernanda Giraudo)

A máquina, tijera y pegamento en barra. Así empezó el Cable Semanal.

Entré a Prensa el 1ro. de noviembre del 89. Cumplo con él mis bodas de plata en la Facultad. El Cable revista (“Un Cable para la comunicación”) estaba en jaque. Costaba demasiado sostenerlo. El Cable Semanal surgía como alternativa para ir publicando información perecedera que no podía esperar la salida de la revista. Iba a asistir al parto.

Éramos poquitos en Prensa. Muy lindo equipo del cual sólo quedamos Patricia (Olivella) y yo. Trabajo mancomunado.

Un clima de confianza en el que escribí mi primera nota. Fue sobre del decreto 1111/89 que amenazaba la autonomía universitaria. Me senté frente a la máquina de escribir (¡y no soy un dinosaurio!) extrañada ante la confianza, la libertad y la oportunidad de empezar a trabajar en aquello para lo que me estaba formando (estaba en los últimos años de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación).

Armábamos el Cable cortando las columnas con tijera, pegando con pegamento en barra “porque no moja el papel” y fotoduplicando los ejemplares (porque era más barato que la fotocopia).

Una de las principales fuentes de información eran nuestros pies. Salíamos frecuentemente a recorrer los pasillos de los pabellones para levantar material de las carteleras. Llevábamos personalmente los comunicados de prensa a los medios para mantener presencia sostenida.

Hoy todo está muy cambiado. Pero las risas en la oficina se conservan felizmente intactas.

De colección
La colección más completa reunida hasta ahora de el Cable se encuentra en la Biblioteca Digital de la Facultad. Allí se encuentran digitalizados, en formato PDF, 711 números publicados entre octubre de 1989 y agosto de 2012.

Sin embargo, la historia de el Cable no está completa. Faltan algunos números como el 2, 5, 35, 39, 40, 41, 52, 53, 54, 55, 66, 67, 68, 72, 73, 74, 75, 76, 84, 113, 116, 124,125, 126, 127, 129, 136, 145, 175, 176. Cualquier persona que haya guardado alguno de estos ejemplares puede avisar a digital@bl.fcen.uba.ar y colaborar así para completar la colección.

Fuente: El Cable Nro. 853

Exactas UBA