Consagrado
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales otorgó al climatólogo de Exactas Walter Vargas el premio Consagración 2010 en la sección de Ciencias Químicas, de la Tierra y Biológicas. Vargas fue nombrado en 2008 Profesor Consulto y se dedica a la investigación de la variabilidad climática, particularmente en lo referido a eventos extremos.
– ¿De qué manera recibe este premio?
– Lo recibo muy bien. Lo tomo como un reconocimiento que de alguna manera equilibra el efecto de haber sido jubilado. Especialmente por el hecho de que mi postulación fue decidida por las autoridades del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y de la Facultad. Les estoy muy agradecido. Yo estoy jubilado pero soy Consulto, por lo tanto este premio, de alguna manera, me obliga a seguir colaborando en las tareas del Departamento. Espero seguir actuando y produciendo en la Facultad todo lo que pueda.
– ¿Cuál ha sido su formación?
– Me recibí en 1964 en esta Facultad y también hice aquí el doctorado. Yo había empezado la carrera de Ingeniería porque provenía de una escuela industrial. En esa época se hacia un concurso por unas becas en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), me inscribí y gané una beca para estudiar la Licenciatura en Meteorología y trabajar en el SMN. También estuve en el INCYTH (Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídrica) hasta que entré en el Conicet. Y entonces trabajé como investigador del Conicet en el Departamento.
– ¿Cómo ha visto la evolución que tuvo la disciplina a lo largo de los años?
– El desarrollo ha sido gigantesco. Esta es una ciencia que ha crecido en todo el mundo por la gran influencia que tiene en la vida económica y social de los países.
– ¿La preocupación por el cambio climático ha colaborado para que se produzca este crecimiento?
– Yo diría que el tema del cambio climático potencia mucho más la necesidad de conocer el funcionamiento del sistema. Pero esto viene ya impulsado porque el clima afecta particularmente a la producción agrícola que tiene un rol preponderante en el mundo por las necesidades alimentarias y, también, porque esa producción se está pensando como un recurso energético. Entonces, conocer la variabilidad y el cambio climático se convierte en una primera necesidad global. Yo diría que casi todo el mundo está en mora en este aspecto.
– ¿Cree que el cambio climático puede tener consecuencias importantes en relación con la vida en el planeta en las próximas décadas?
– Yo creo que sí. Si la apetencia de China y e India es tener un índice de confort y desarrollo como el de Estados Unidos, necesita grandes cantidades de alimento y de energía. ¿Quién puede producir alimentos y granos para generar energía? Los países con grandes superficies de cultivo. Uno de ellos es la Argentina. Pero son limitados y, por lo tanto, tienen que producir al máximo. Sin embargo el cambio climático podría modificar los patrones de sequías y tormentas cambiando drásticamente el comercio internacional. Ustedes tienen un ejemplo inmediato: cuando se produce una sequía en Rusia se genera un cambio tremendo en el comercio mundial del trigo.
– ¿Los gobiernos están prestándole atención a este problema?
– Me parece que las acciones tomadas hasta ahora parecen apuntar a plazos muy largos. Hay que ver si esos plazos pueden ser tolerados por el sistema. Yo creo que no hay una conciencia clara acerca de la magnitud del problema. A nivel del IPCC se hacen esfuerzos gigantescos pero no es suficiente. El esfuerzo debe venir de los países que más contaminan, como Estados Unidos, que debería hacer una campaña fuerte para producir energías limpias de una manera perentoria.
– ¿Cuáles son sus planes para el futuro próximo?
– Espero seguir trabajando en investigación y también en enseñanza. En cuanto a la enseñanza, yo siempre he considerado que algunas de las ciencias que se dan en esta Facultad son más confesionales de lo que a veces se practica. ¿Qué quiero decir? Nunca me ha parecido muy relevante tener cursos muy grandes, al contrario. Creo que lo importante en la enseñanza de las ciencias es que el estudiante tenga la oportunidad de una interacción muy fuerte con los docentes. En cursos muy numerosos como los de las carreras profesionalistas eso no se logra.
– ¿Ve positivo que no sean tantos los alumnos de Ciencias de la Atmófera?
– Sí, aunque en Ciencias de la Atmósfera necesitamos más estudiantes. Creo que, en este caso, se podría llegar a triplicar el número actual. Si bien la cantidad está creciendo la evolución va a depender de cuál sea la actitud del país en ese sentido. Argentina tiene una demanda cada vez mayor sobre sus recursos agrícolas e hidráulicos. Pero a veces parecería que esos recursos se producen en la Luna, adonde no hay atmósfera. Entonces no aparece el apoyo estatal que debería. Ahora, el Departamento, junto con el SMN, está desarrollando un programa para obtener profesionales para el SMN. Eso me parece fundamental y debería tener una existencia permanente. Yo creo que el Departamento viene haciendo un gran esfuerzo para lograr un aumento de los recursos en la profesión.
| Un Estímulo para Folguera |
| Además del reconocimiento a Vargas, la Academia también distinguió al geólogo Andrés Folguera Telichevsky, investigador y docente de la Facultad, con el Premio José Sánchez-Labrador en Ciencias de la Tierra, en la categoría Estímulo destinada a los científicos menores de 40 años. |
Fuente: El Cable Nro. 763

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina