De átomos y mamushkas

La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales distinguió al físico Daniel de Florián con el premio Juan José Giambiagi, destinado a estimular a jóvenes investigadores de hasta cuarenta años, con méritos demostrados y que desarrollen su trabajo en el país.

6 de noviembre de 2007

– ¿Qué significado tiene para para vos a este premio?

– Creo que lo que más me gusta del premio es su nombre (risas). Recibir el premio Giambiagi cuando Giambiagi fue el fundador del Departamento de Física en su versión moderna, es un honor muy grande. De alguna forma todos nos consideramos herederos de Giambiagi. Tenía un compañero de trabajo suizo, que decía que uno no hace ciencia para ganar dinero. Claro, para el suizo no era un problema llegar a fin de mes (risas). Para él todo estaba básicamente en el ego del científico de recibir el reconocimiento de sus pares. Ese reconocimiento uno lo recibe cuando citan un trabajo, cuando consideran que lo que uno hizo es interesante. En ese sentido, el premio es el momento cúlmine de ese reconocimiento, así que, uno lo toma con mucha alegría.

– ¿Cuáles son tus principales líneas de trabajo?

– Mi área general de trabajo es la física de partículas elementales, es decir que investigo cuáles son los componentes básicos de la naturaleza y cómo interactúan entre ellos. Y dentro de esa línea fundamental, mi especialidad es lo que se conoce como QCD o cromodinámica cuántica, que es la interacción entre las partículas que forman al protón, que son los quarks y los gluones. Y, específicamenente, hay dos líneas fundamentales de trabajo que tuve en los últimos años. Una es la búsqueda del bosón de Higgs, que es la única partícula del modelo estándar de interacciones fundamentales que aún no fue hallada. Y la otra es el estudio de la estructura interna del protón en términos de su espín.

– El estudio de las partículas elementales se parece a jugar con una gran mamushka, siempre aparece una partícula más chica.

– La física, como toda ciencia natural, es una ciencia a escala, en el sentido de que uno puede acceder al conocimiento de la estructura de la materia a una cierta escala de energía o de distancia. Durante alrededor de un siglo fuimos comprendiendo la composición de la materia en dimensiones cada vez menores. De pensar que los átomos eran indivisibles pasamos a entender que estaban compuestos por un núcleo y electrones. Y poco tiempo después observamos que los núcleos estaban formados por protones y neutrones y finalmente que estos están compuestos de quarks, que junto con los electrones son considerados, hoy día, como los componentes fundamentales. Sin embargo, no es descabellado pensar que hay otras “capas” de elementalidad, como si efectivamente estuviéramos abriendo una mamushka.

– ¿Cómo se hace para trabajar estos temas sin un acelerador de partículas en el país?

– Yo hago lo que se denominaría física teórica o más bien fenomenología. Hago cálculos que puedan ser contrastados con experimentos. Para mí no es un problema serio. Sin embargo en la Facultad existe un grupo experimental que trabaja en colaboración con la gente del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), que es el lugar donde se está construyendo el acelerador de partículas más grande del mundo, el Large Hadron Collider (LHC), en el que se van a hacer colisionar haces de protones a una energía siete veces más alta que lo que se logró hasta ahora.

– ¿Qué es el bosón de Higgs y por qué es tan especial?

– El bosón de Higgs, es una partícula que no entra en el marco conceptual de los otros dos grandes grupos de partículas que conocemos. Unas serían algo así como las partículas de materia, como el electrón, los quarks, etc. Los quarks forman protones, los protones forman, con los neutrones, núcleos; éstos con los electrones forman átomos, y la materia que conocemos está hecha de eso. Y por otro lado están las llamadas partículas de interacción o bosones de gauge, que son los que se encargan de mediar la interacción entre partículas. El bosón de Higgs no entra en ninguno de estos dos grupos. El problema es que la teoría que se conoce con el nombre de “modelo estándar de la física de partículas”, que es muy elegante, muy sencilla de elaborar matemáticamente, tiene ciertos problemas para explicar por qué las partículas tienen masa. Ahí entra en juego el bosón de Higgs, que sería como una partícula que se acopla e interactúa con todas las demás y a partir de esa interacción les genera su masa. Sabemos que todas las partículas que conocemos tienen masa y por eso pensamos que el bosón de Higgs existe, pero hasta el momento no se encontró. En particular, el LHC, tiene que encontrarlo. Si no lo encuentra, es porque el bosón de Higgs no existe, y ahí nos tendremos que divertir tratando de explicar la aparición de masas de las partículas con mecanismos distintos. Yo creo que con este nuevo acelerador funcionando van a aparecer cosas interesantes.

Fuente: El Cable Nro. 669

Gabriel Rocca