Enseñar a enseñar

El Centro de Formación e Investigación en Enseñanza de las Ciencias (CEFIEC) de la Facultad recibió a profesores provenientes de distintos lugares del país, que dictan clases en institutos de formación docente. El objetivo: revisar la concepción acerca de qué significa aprender ciencias.

20 de agosto de 2008

En el marco de un programa financiado por el Instituto Nacional de Formación Docente del Ministerio de Educación para cursar especializaciones en el área de la biología, y con la coordinación de Elsa Meinardi, secretaria académica del CEFIEC, tres facultades de todo el país reciben en sus aulas a profesores que forman docentes para el nivel medio. Se trata de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste (que efectuó la actividad del 28 de julio al 1ro. de agosto), la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la UBA (del 4 al 8 de agosto) y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue (programada para la semana del 25 al 29 de agosto). “Se trata de aprovechar los recursos de tres facultades destinadas a ciencias duras que a su vez tienen carreras postítulo o de formación docente en enseñanza de las ciencias”, señala Meinardi. De esta manera, distintos profesores del CEFIEC visitan las diferentes sedes universitarias donde coordinan las actividades junto a los integrantes de los centros de formación locales.

Para los tres centros del país se armaron módulos de duración semanal con la intención de que los docentes puedan reflexionar no sólo acerca de su práctica en el aula sino, también, sobre las actividades que desarrollan en ámbitos no formales. Así, el módulo tiene varias instancias, la primera de las cuales consiste en un curso taller con contenidos de didáctica. “Allí abordamos el tema de la resolución de problemas como metodología en el aula, y tratamos de que los participantes se familiaricen con los marcos teóricos de la resolución de problemas”, ilustra Meinardi.

La segunda etapa se concentra en los trabajos prácticos de laboratorio. “En esta instancia apuntamos a que el docente no enseñe a mezclar líquidos de colores sino a plantearse buenas preguntas”, explica Meinardi. “Pero -subraya- tratamos sobre todo de desinstalar la idea del método científico como metodología de investigación, porque los profesores todavía creen que los investigadores utilizan el método científico, y lo enseñan como tal”, y amplía: “El modelo fuerte sobre el que trabajamos es que aprender ciencias implica conocer contenidos científicos de buen nivel pero, al mismo tiempo, conocer los procedimientos reales que llevan a cabo los investigadores cuando hacen ciencia, que incluyen procedimientos motores muy sencillos como puede ser usar un instrumento pero, sobre todo, procedimientos cognitivos, como elaborar hipótesis, anticipar resultados o plantear problemas”.

Una tercera instancia del curso transita el camino de la educación en ambientes no formales, que utiliza la salida de campo como recurso didáctico. En este caso, se efectúa alguna visita guiada con un investigador de la facultad y se analizan las diferentes posibilidades didácticas de la excursión. “Por ejemplo, en Comahue, los profesores harán la salida de campo al centro paleontológico Los Barriales acompañados por un paleontólogo de la universidad que les da un marco teórico sobre el tema y les explica cómo se hace una excavación, y luego se reflexiona acerca de las posibilidades didácticas de esa salida”, consigna Meinardi, “porque a veces llevamos a los alumnos, o a los profesores, “de paseo” por el campo, y no hay ningún aprovechamiento didáctico de esa actividad”, completa.

Según Meinardi, “el objetivo que trasciende a todo este proyecto de formación profesional es lograr revisar con los docentes la concepción acerca de qué es aprender ciencias”. En este sentido, la profesora del CEFIEC destaca como algo positivo la multiplicación de grupos dedicados a la investigación en enseñanza de las ciencias que se está produciendo en el interior de las facultades de ciencias exactas y naturales de todo el país. “Hasta hace relativamente poco tiempo no era frecuente encontrar gente investigando en estos temas dentro de las facultades de ciencias duras, pero se está comprobando cuán importante es efectuar la formación de los profesores de ciencias en el mismo lugar en que se investiga aquello que se quiere enseñar. Es un fenómeno que está ocurriendo en todo el mundo, y nosotros estamos muy bien en ese sentido”, sostiene, y como ejemplo del crecimiento de su área de trabajo añade: “Actualmente, en los congresos de botánica o de ecología, o de física inclusive, hay secciones dedicadas a la enseñanza de esas disciplinas”.

– ¿Se va a repetir esta experiencia en otras universidades?

– Por ahora no lo sabemos, pero sería deseable hacer algo así en el oeste o en el noroeste del país.

Fuente: El Cable Nro. 695

Gabriel Stekolschik