Entrada libre y gratuita
Ya se encuentra on line la nueva Biblioteca Digital de la Facultad. La iniciativa apunta a desarrollar un registro de la producción intelectual de Exactas y se enmarca en el movimiento de Archivos Abiertos que impulsa la disponibilidad, sin costo alguno, de toda la literatura científica.
Tradicionalmente la comunicación de los resultados de la producción científica ha sido canalizada a través de revistas especializadas. En esas publicaciones, los investigadores que han realizado las experiencias y escrito los artículos no reciben ningún tipo de retribución. Tampoco la obtienen los científicos que hacen la evaluación de sus pares, una característica esencial en este tipo de publicaciones. A todo esto se suma la paradoja de que las propias instituciones públicas que sostienen con fondos públicos la actividad de esos investigadores, para acceder a los conocimientos que ellos produjeron en ese ámbito, se ven obligadas a pagar la suscripción de esas publicaciones.
“En las últimas décadas, además, se produjeron numerosas fusiones de empresas que condujeron hacia una oligopolización del mercado editorial. Este proceso de concentración ha llevado a que tres grandes editoriales, Springer, Wiley y Elsevier, agrupen el sesenta por ciento de las publicaciones de ciencia, tecnología y medicina. Esta situación viene provocando un constante aumento en los valores de las suscripciones”, describe con preocupación Ana Sanllorenti, directora de la Biblioteca Central de la Facultad.
Como respuesta frente a este escenario inquietante surgió, a principios de este siglo, en el mundo desarrollado, el movimiento de Archivos Abiertos que propone el acceso libre, inmediato e irrestricto a todo material digital, educativo y académico, principalmente artículos de investigación científica de revistas especializadas con revisión de pares. De esta manera cualquier usuario individual con acceso a Internet puede conectarse con un artículo en cualquier momento, leerlo, descargarlo, guardarlo, imprimirlo y usar su contenido.
Actualmente numerosas universidades e institutos están constituyendo repositorios digitales que reúnen toda su producción científica y académica y colaboran con sus investigadores brindándoles herramientas e información para que conozcan y puedan defender sus derechos como autores frente a las editoriales. También se crearon distintas publicaciones de acceso abierto en las que los usuarios pueden consultar gratuitamente sus contenidos.
En este contexto, a partir de la semana pasada, comenzó a funcionar en la web (http://digital.bl.fcen.uba.ar) la flamante Biblioteca Digital de Exactas, desarrollada como un repositorio institucional de la Facultad destinado a crear un archivo digital abierto de todos los materiales creados por sus integrantes en el curso de su actividad docente, investigadora y de gestión, con fines de preservación, acceso y difusión para toda la comunidad. Es la primera iniciativa de estas características que se lleva a cabo en la UBA.
En Argentina son muy pocas las universidades que registran de manera sistemática el conocimiento que generan. Por lo tanto, para conocer al detalle su producción terminan recurriendo a bases de datos que también cobran una suscripción para consultarlas. “Supongamos que ahora el decano de la Facultad quisiera hacer un estudio acerca de la producción científica de Exactas en los últimos diez años, sus características, temáticas, etcétera, tendría que consultar a las bases Scopus o Web of Science, porque acá hay algunos registros pero son incompletos”, explica Sanllorenti.
“Hay que tener en cuenta que en Scopus vas a encontrar sólo una parte de la producción de la Facultad, ya que suelen quedar afuera trabajos muy buenos pero relacionados con temáticas locales y que, en consecuencia, Scopus los considera menos relevantes a nivel internacional”, abunda Martín Williman, quien se encuentra a cargo de la Biblioteca Digital. Y agrega, “al mismo tiempo al no resguardar institucionalmente los objetos físicos se corre el riesgo de que finalmente toda esa producción intelectual se pierda”.
¡Consulte ya!
La Biblioteca Digital arranca con grupo de colecciones que abarcan las actas del Consejo Directivo del período 1957/61 y las memorias, que son los informes de gestión realizados por los decanos, correspondientes a los años 1950 a 1952, 1960 a 1963, 1979 a 1980 y 1983. También cuenta con una colección de publicaciones que abarca 257 números de El Cable Semanal, entre 1989 y 1999; once números de la revista Exactamente, del 2002 al 2009; y nueve ediciones de La Ménsula, la publicación del Programa de Historia de la Facultad. Se podrá observar, además, una recopilación de 136 fotografías relacionadas con la trayectoria de la institución que incluyen acontecimientos, personajes y espacios edilicios vinculados con su devenir histórico, cada una con su descripción correspondiente para ponerlas en valor.
“Tanto en las publicaciones como en las fotografías dependemos mucho de que la gente nos acerque todo tipo de elementos relacionados con la Facultad. Es necesario tener en cuenta que si un material no está accesible no tiene valor para la comunidad”, convoca Williman.
Sin embargo el corazón del proyecto pasa por el acopio de las tesis doctorales y de maestría aprobadas por la Facultad. Actualmente en la Biblioteca Digital se pueden consultar 35 investigaciones de estas características y se está trabajando para subir a la página otras presentaciones que ya cuentan con la autorización de su autor para su publicación.
La Biblioteca es depositaria de alrededor de seiscientas tesis doctorales digitales que fueron entregadas desde el 2005, momento en que surgió la resolución que estableció la obligatoriedad de entregar las tesis en ese formato además del clásico papel. “Esas tesis ya las tenemos registradas y editadas por lo que podríamos ponerlas hoy mismo on line. Lo que ocurre es que no tenemos la autorización de los autores”, se lamenta Sanllorenti.
Para sortear este escollo, en octubre de 2009, la Facultad dispuso que los tesistas además de entregar sus trabajos, deben completar y firmar un formulario en el que expresan su conformidad o rechazo a la publicación de su tesis. A partir de ese momento la gran mayoría reaccionó de manera positiva ante la iniciativa. “Nosotros estamos trabajando desde hace tres años en este proyecto y, en realidad, tardamos mucho en darnos cuenta de que la principal traba no estaba en lo tecnológico. El límite más grande que tenemos para que la colección de tesis crezca es la autorización de los autores”, explica Sanllorenti. Por su parte, Williman añade, “se nota una cuestión generacional. La gente más joven está más acostumbrada a la liberación de los contenidos en la web”.
Los investigadores que aceptan publicar su tesis reciben un beneficio inmediato que es la posibilidad de contar con un link que dirija a todos los interesados directamente al contenido de su trabajo. De esta manera, cualquier científico del mundo podrá conectarse rápidamente con su investigación y fácilmente la puede convertir en una cita.
Obstáculos y herramientas
Los impulsores de la Biblioteca Digital sostienen que los contenidos actuales constituyen sólo el primer paso de un proyecto mucho más vasto que apunta, en el mediano y largo plazo, a convertirse en depositario de toda la producción científica de la Facultad. Lo que incluye, por supuesto, la totalidad de los artículos producidos por los investigadores de Exactas.
Para lograr un objetivo tan ambicioso habrá que buscar la forma de superar algunas dificultades. Por un lado aparece la necesidad de ofrecer incentivos que faciliten un cambio cultural en muchos investigadores acostumbrados a manejarse en el circuito tradicional de las publicaciones, sin que esto les genere mayores inconvenientes. Por otro lado la resistencia de algunas editoriales que buscan defender por todos los medios los derechos exclusivos de los papers que publican.
“Nosotros queremos que los investigadores de la Facultad tengan claro cuáles son sus derechos y que no es inexorable ceder los derechos de autor en forma absoluta. En la página hemos subido información sobre este tema y desde ya nos ponemos a disposición de los autores para asesorarlos. Lo que pasa es que en general el investigador está muy interesado en publicar porque esa es la forma en la que se lo evalúa. Este escenario termina alimentando el actual círculo de poder”, reflexiona Sanllorenti.
Un elemento que los investigadores deberán tener en cuenta a la hora de tomar decisiones es que recientes estudios internacionales (www.dlib.org/dlib/june04/harnad/06harnad.html y http://eprints.ecs.soton.ac.uk) demuestran el creciente número de citas que reciben los artículos científicos que pueden ser consultados libremente.
A esto se suma el reconocimiento y el impulso que la iniciativa Archivos Abiertos está consiguiendo a nivel de las políticas gubernamentales y organismos de financiación de la ciencia en el mundo desarrollado. Así, por ejemplo, la mayoría de las instituciones europeas establecen como requisito que los trabajos que financian deben ser publicados en un repositorio abierto no más de seis meses después de su publicación. En Estados Unidos toda investigación sostenida con fondos del National Institutes of Health (NIH) debe ser incluida en el repositorio PubMed en un período máximo de doce meses después de su publicación. También la Universidad de Harvard ha adherido a este movimiento. Asimismo en Brasil y España se están discutiendo proyectos de ley que abordan esta temática.
Este conjunto de avances está provocando cambios en las propias editoriales. De acuerdo con un detallado estudio elaborado por un sitio del Reino Unido, llamado SHERPA RoMEO, de alrededor de setecientos editoriales relevados, el sesenta por ciento permite el depósito, en repositorios abiertos, del artículo en su versión anterior al referato (pre-print) o el que ya fue revisado por los evaluadores (post-print).
En Argentina el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva ha organizado un ámbito en el que convocó a participar a todas las instituciones que están encarando iniciativas de estas características con la idea de que se reúnan y puedan desarrollar tareas de coordinación entre ellas. Algunos de sus participantes adelantaron que seguramente desde allí surgirán propuestas en línea con las descriptas.
Mientras tanto en la Facultad los impulsores de esta iniciativa ya están delineando las estrategias necesarias para que el proyecto crezca. “Lo de las tesis ya está en marcha. En cuanto a los papers nos tendremos que sentar con los consejeros directivos y las autoridades para encontrar una forma de darle viabilidad. Pero está claro que la Facultad tendrá que apoyarnos con algún tipo de respaldo normativo porque si no, no vamos a lograrlo”, analiza Sanllorenti. Y remata, “de todas maneras yo creo que con el tiempo lo que hoy puede ser una molestia se va a convertir en una necesidad para los propios científicos ya que los repositorios institucionales se van a convertir en una vía de comunicación esencial para el conocimiento científico”.
Fuente: El Cable Nro. 738

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina