Equipamiento para todos y todas
La Facultad lanzó un buscador de equipamiento de alta complejidad que le permite conocer a cualquier investigador qué dispositivos hay disponible en los distintos laboratorios e institutos de Exactas. Se propone abrirlos a la comunidad y optimizar recursos.
“La idea de la gestión es volver accesible para toda la comunidad el equipamiento que está distribuido por la Facultad, que es amplio y diverso y que solo lo conoce el que lo tiene”, comenta Sebastián Suárez, secretario adjunto de Investigación Científica y Tecnológica. Y es que la política que está detrás del buscador es generar un sistema abierto que beneficiará a toda la comunidad, especialmente, a los investigadores más jóvenes.
Según Silvia Ledesma, secretaria de Investigación Científica y Tecnológica, al día de hoy sólo es “un mapa de localización del equipamiento. La idea es lograr una estructura similar a la de los centros de la Facultad y que la gente pueda usarlos de forma más o menos libre, con algún tipo de intercambio. Para esto hay que fomentar el uso compartido, porque, si bien la mayoría de los equipos son de la Facultad o del CONICET, su tutela está en manos de los investigadores y pertenecen a los laboratorios”, explica Ledesma. Y agrega: “por eso hay que evaluar con cada grupo, según sus necesidades, la mejor manera de llevarlo a cabo”.
Para la Secretaría, la propuesta es también una manera de optimizar recursos, ya que la mayoría de los equipos podrían utilizarse mucho más tiempo del que se lo hace actualmente. A su vez, se buscará una mejor planificación y distribución en su compra y mantenimiento. “Acceder a un equipo de 20 mil o 30 mil dólares es muy difícil. Entonces, si contamos con algunos equipos iguales se pueden destinar fondos para comprar lo que falte, pero para que eso funcione se tienen que poder compartir los que ya tenemos”, detalla Suárez.
“La Facultad está adherida a los sistemas nacionales de equipamiento de gran porte que requieren la apertura a la comunidad. Para los equipos medianos y chicos, que son la mayoría, eso no existe y buscamos fomentarlo”, aclara el funcionario. Para Ledesma, otra ventaja de los sistemas nacionales es la posibilidad del mantenimiento: “Cuando se rompe algo de un equipo adherido a un sistema nacional se puede pedir el arreglo, para el resto, no”.
Por eso, este sistema permitiría facilitar el mantenimiento sin que ello dependa únicamente de las posibilidades individuales de cada laboratorio o investigador. “Hay problemas tanto económicos como técnico-administrativos. Por ejemplo, muchos subsidios no contemplan la reparación. La idea es armar un sistema similar a los nacionales para todos los equipos no adheridos y así brindar un apoyo facilitando las gestiones para arreglos o compras a cambio de un uso más abierto”, afirma Suárez.
Para el secretario adjunto, con todo el equipamiento existente es posible hacer tanto investigación básica como aplicada y fomentar vínculos con otros organismos públicos o con el sector socio productivo. “Suele ser equipamiento de alta complejidad con gente especializada que lo sabe usar”, expresa.
El buscador comenzó artesanalmente antes de la pandemia, impulsado por Alejandro Nadra, hoy director del Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (IB3) de Exactas UBA. Era una planilla de cálculo donde se registró qué había en cada laboratorio e instituto de la Facultad. Luego se pasó en limpio ese documento sumándole información extra sobre características, ubicación y contactos. En una siguiente etapa se planea incorporarle un sistema para poder reservar y acceder al equipo.
“Vamos a necesitar que la comunidad nos ayude a completar el buscador -solicita Suárez-. Ahora que se puede ver cuál es la idea, es necesaria una interacción con la Secretaría para que nos digan lo que falta completar, agregar o modificar”.
De esta manera, las autoridades creen que se puede romper con una lógica informal que a veces implica pedir favores para acceder a equipos. Según concluye Ledesma: “Los más beneficiados serán los investigadores y las investigadoras más jóvenes, que son a quienes se les complica más, por el monto de los subsidios o por la estructura disponible. Y también favorece el vínculo interdisciplinario, porque suele necesitarse hacer alguna medición que resulta imposible en el propio laboratorio y con un sistema más abierto se podría interactuar mejor con otros equipos, evitando recurrir a laboratorios externos, incluso al extranjero, para poder hacerla”.

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina