Futuro incierto
Después de un fuerte envión inicial, las obras de la costa de Ciudad Universitaria se estancaron por errores presupuestarios. Preocupación de la comunidad de Exactas por la continuidad del proyecto y silencio de los funcionarios de la Ciudad. ¿Se disuelve el Área de Gestión de la Ribera?
La inauguración del Parque Natural Ciudad Universitaria estaba prevista para fines de 2008. Eso indicó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hace poco más de un año, cuando las obras marchaban a toda máquina y podían percibirse, día a día, los cambios en la fisonomía del paisaje costero frente a los pabellones II y III.
Hoy, en cambio, si bien las obras del parcialmente inaugurado Parque de la Memoria y de la canalización del arroyo Maldonado se encuentran activas, las de su vecino lindero, el Parque Natural, se estancaron.
La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales venía manteniendo, desde 2006, un diálogo fluido con el Gobierno porteño respecto al parque natural. Además de intervenir en algunas modificaciones al proyecto arquitectónico inicial, elaboró un plan de manejo a través de la coordinación de la bióloga Alejandra Volpedo (ver el Cable 669). Pero tras el arribo a la Ciudad de la gestión Macri, el diálogo se interrumpió abruptamente y comenzaron los rumores de disolución del Área de Gestión de la Rivera, el órgano encargado de llevar adelante los proyectos relativos a la recuperación de la costa porteña a través del programa Buenos Aires y el Río, que lleva 12 años de ejecución. A la vez, junto con la detención de las obras, se constató que el presupuesto necesario para cubrir las licitaciones en curso no estaba disponible para el actual ejercicio.
“Desde la Unidad de Seguimiento del Área de Gestión de la Ribera, que es un organismo independiente del cuál participa Exactas, se intentó en reiteradas oportunidades concretar reuniones con las autoridades del Gobierno de la Ciudad para obtener información concreta sobre el futuro del parque”, explicó Juan Carlos Reboreda, secretario de Investigación de la Facultad. “Luego de varias entrevistas canceladas por el gobierno a último momento y de comprobar que la única posibilidad de diálogo era a través de funcionarios de tercera línea, la Facultad solicitó las explicaciones del caso a través del Consejo Directivo”, indicó el secretario en referencia a la resolución aprobada por unanimidad en la sesión del 31 de marzo pasado.
Sin respuestas oficiales
La resolución del Consejo Directivo de Exactas pone en manifiesto la existencia del convenio de colaboración entre la UBA y el Gobierno de la Ciudad con el objeto de trabajar en forma conjunta en los espacios verdes de los predios de Ciudad Universitaria “con miras a usos académicos, científicos y de extensión”. Como señal de alarma, la resolución advierte sobre la paralización de las obras “desde hace más de 100 días”, la supresión de las partidas para la continuidad de las obras ya licitadas y el aparente desmantelamiento del Área de Gestión de la Ribera.
El Gobierno porteño recibió la resolución por mesa de entradas el día 4 de abril pasado, pero “hasta el momento la Facultad no tuvo respuesta concreta ni nadie se comunicó con nosotros”, sostuvo Reboreda.
El Cable tomó contacto con la dirección del Área de Gestión de la Ribera para consultar acerca de la situación de las obras y el futuro de ese órgano. El actual funcionario a cargo e integrante del plantel técnico del área desde anteriores gestiones, Guillermo Parker, se negó rotundamente a conceder una entrevista aduciendo no tener autorización al respecto, aunque, ante la inquietud inicial sobre la posible reanudación de las obras, consideró, brevemente, que “nunca estuvieron paradas”.
Ante la negativa de Parker, el Cable intentó repetidas veces dialogar con Sergio Agostinelli, subsecretario de Ingeniería y Obras Públicas del Ministerio de Desarrollo Urbano, funcionario político responsable del Área de Gestión de la Rivera. En cada uno de los intentos, la secretaria privada de Agostinelli fue la encargada de diferir la posibilidad de conseguir una entrevista.
Sin la palabra del subsecretario, no fue posible confirmar oficialmente los rumores respecto a la posible disolución de Gestión de la Ribera, aunque un funcionario de la subsecretaría que reservó su identidad confirmó que próximamente se espera el pase de la licitación número 3 -que es la correspondiente a las obras del Parque Natural Ciudad Universitaria- a una de las oficinas de la subsecretaría de Obras Públicas, lo que anticiparía la desactivación Gestión de la Ribera. La misma fuente informó que, por un error en la programación presupuestaria, el Gobierno de la Ciudad no logró asignar a principio de año la partida correspondiente a las obras de la costa para 2008, que representa unos 18 millones de pesos. Esta situación sería entonces la causa del cese de actividades, aunque en estos días se dispondría del total de monto, con lo cual la reanudación sería próxima. El problema ahora se centra en la imposibilidad de ejecutar la totalidad de esos 18 millones, previstos para “gastar” en doce meses y no en la mitad del tiempo.
Qué puede perderse
Ezequiel Martínez es arquitecto e integra el Área de Gestión de la Ribera como técnico desde su comienzo, cuando fue creada por la gestión porteña de Fernando De la Rúa, en 1996. En la actualidad, coordina el programa Buenos Aires y el Río, donde se inserta el proyecto del Parque Natural, y sí accedió a ser entrevistado.
“No tengo dudas de que el proyecto se va a terminar: las obras van a seguir porque están contratadas, con lo cual más tarde o más temprano se van a completar”, afirmó Martínez e indicó que “el Área de Gestión de la Ribera viene trabajando en los ajustes a los proyectos del Parque de la Memoria y del Parque Natural. El primero está muy avanzado y el segundo requiere las incorporaciones que nacieron del proceso participativo donde intervino la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, la de Arquitectura y diversas ONG”.
Los ajustes a los que hace referencia Martínez no son menores, y nacieron de un trabajo consecuente de las autoridades e investigadores de Exactas y de la apertura al diálogo por parte de la Ciudad. Pero, como no son parte del proyecto original, es necesario garantizar su implementación. Al respecto, el arquitecto observa que “garantizarlos es resolver proyectualmente esos ajustes para que la obra los termine incluyendo”. Y dejó leer entre líneas su estimación del futuro del área: “La idea es cerrar este tema lo antes posible para asegurar esos valores agregados al Parque Natural, frutos del consenso. Lo mismo con el plan de manejo del parque: queremos que este año tenga un proyecto de ley que lo avale”.
“Lo que se ha generado en estos seis meses de gestión es un período de incertidumbre, porque no hay claridad desde lo político”, analiza Martínez ya con menos delicadeza y remata con desazón: “Hoy estamos haciendo lo posible para que el área sobreviva, para que no se diluya”.
El proyecto que encarna el Área de Gestión de la Ribera fue uno de los objetivos de campaña de De la Rúa y si bien en tiempos de Aníbal Ibarra la estructura sufrió la degradación en el organigrama, se mantuvo igualmente activa, lo mismo que durante la gestión Telerman. Después del bochornoso uso de los espacios públicos, especialmente, durante la intendencia porteña de Carlos Grosso, la autonomía de la ciudad trajo aires de recuperación. Al respecto, Martínez sacó a relucir la chapa a través de los números. “Más allá de los vaivenes políticos, cuando se puede mantener la continuidad de los procesos, hay resultados: en 1995 el 30 por ciento de la ribera era de acceso público y en 2008 llegamos al 70”. Después, la conclusión: “Hicimos un trabajo serio, si tiran todo para atrás será necesario inventar todo de nuevo” indicó.
La realidad parece avalar la hipótesis de que Gestión de la Ribera no tiene el apoyo del Gobierno porteño, tanto como que una parte de sus funciones serían derivadas a Obras Públicas. Acá cabe una de las preguntas que no tuvieron oportunidad de responder los funcionarios involucrados: ¿el cambio de área podría conllevar una variante en el tratamiento de los espacios públicos ribereños? Reflexionando al respecto, Martínez indicó que “la Ciudad aprendió que las miradas horizontales sobre distintos territorios de su espacio físico terminan siendo positivas y las miradas totalizadoras desde un procedimiento central que mira todas las particularidades con una misma mirada, termina siendo de una ambición abarcativa que no posibilita concretar nada”.
A la vez, el arquitecto consideró que es un error ver al Parque Natural Ciudad Universitaria como un elemento aislado, porque “es fruto de un concepto general de intervención y uso de los espacios públicos. De hecho, la experiencia de interacción entre la Ciudad y la UBA puede contarse como un éxito y creemos que debería repetirse en otros parques”. Dentro de las zonas donde sería posible replicar la experiencia, puede contarse un caso “tapado”, el Parque Mirador del Este: la península enfrentada al Parque Natural que, siendo en parte propiedad de la UBA, está ocupada en forma ilegal por un club náutico de fuerzas de seguridad (ver recuadro).
Con la incertidumbre acerca del futuro de Gestión de la Ribera, la sombra de la duda también oscurece la posibilidad antedicha de que se conserven los cambios introducidos en el proyecto, que se implemente el plan de manejo y, por lo tanto, que se mantenga el foco del uso de parque: recreación, docencia e investigación. Más allá de las dudas, el secretario Reboreda sostiene que “la Facultad espera que a la brevedad el Gobierno ejecute las obras pendientes y comience a instrumentar el plan de manejo ya acordado. La fecha original para la finalización de la obras era octubre de 2008, pero hoy ni siquiera existe una nueva fecha”. También destacó que “estamos muy interesados en poder recuperar un área en la que históricamente se realizaron trabajos prácticos de la carrera de Ciencias Biológicas, principalmente, y a la que en la actualidad no podemos acceder ya que, en teoría, se encuentra en obra”.
| Un espacio usurpado |
| Vecino a la Ciudad Universitaria se encuentra un espacio ganado al río con amplias posibilidades de ser convertido en parque público. Es el llamado Parque Mirador del Este, un proyecto del Área de Gestión de la Ribera. Lo mismo que el Parque Natural Ciudad Universitaria, está pensado a partir de la cooperación, ya que las tierras son en parte propiedad de la UBA: “Lo que estamos propiciando es, en base a la experiencia del Parque Ciudad Universitaria, lograr un convenio del mismo tipo, donde la Universidad ceda la tierra para un parque público y la Ciudad financie la obra, incluyendo equipamiento universitario vinculado con la investigación, docencia y divulgación de la temática ribereña”, indicó Ezequiel Martínez, coordinador del programa Buenos Aires y el Río.
Pero, si bien las obras en la zona están ya previstas, existe un importante impedimento para su concreción: la casi totalidad de los terrenos universitarios -de alto valor inmobiliario por su ubicación- están usurpados por el Club de Egresados del Liceo Naval. La iniciativa para restablecer el espacio propio queda ahora del lado de la UBA. |
Fuente: El Cable Nro. 689

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina