“La coyuntura es poco para la Universidad”

En entrevista con el Cable, el rector Rubén Hallú definió cuál será la posición de la Universidad de Buenos Aires frente a su participación en el Consejo Académico del INDEC. Durante esta semana habría novedades acerca de la modalidad en que trabajará este nuevo órgano, integrado por varias universidades nacionales.

26 de agosto de 2009

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INDEC, se convirtió durante el gobierno de Néstor Kirchner en el centro de un fuerte reclamo por parte de sectores políticos, académicos y no gubernamentales de nuestra sociedad, que se mantuvo firme tras el inicio de la presidencia de Cristina Fernández. Transparencia en su funcionamiento metodológico, respeto por la autonomía del organismo y por el trabajo de sus técnicos (muchos de ellos desplazados por cuestiones políticas) y concursos públicos de los cargos a cubrir, fueron y siguen siendo los pedidos que, de implementarse, hacen pensar que encaminaría un proyecto de INDEC creíble y, por lo tanto, verdaderamente útil en su cometido.

Hace poco más de un mes, el recientemente designado ministro de Economía, Amado Boudou, entre sus primeras acciones al frente de la cartera decidió convocar a los rectores de varias universidades nacionales para invitarlas a participar del INDEC integrándose a un Consejo Académico. Entre las convocadas está la Universidad de Buenos Aires. En una entrevista exclusiva con el Cable, Rubén Hallú, su rector, habló de la posición que él mismo está encabezando respecto de la participación en el Instituto. “En una primera reunión, el ministro nos expresó su voluntad de convocar a las universidades para abordar el problema del INDEC. Yo le dije que sí y que nosotros estábamos dispuestos a trabajar siempre y cuando se respetase la forma en que lo hace habitualmente la Universidad, sin ningún tipo de restricción ni condicionamiento”, expresó Hallú.

– La UBA ya definió qué especialistas de cada unidad académica involucrada trabajarán en el tema INDEC e incluso hubo reuniones internas al respecto. ¿La forma de trabajo del Comité Académico ya comenzó a delinearse?

– No. Hasta el momento no hay nada pautado, no sabemos cómo se va a trabajar. No hay nada oficial, si bien tengo entendido que hacia el fin de esta semana se convocaría a la primera reunión del Comité.

– ¿Por qué la UBA participa de la iniciativa de Economía?

– Porque es su obligación. Digamos que esto es una obligación más que una voluntad de participar. Siempre y cuando se garantice su trabajo, las universidades nacionales tienen que trabajar para el gobierno que lo solicite. En caso de que no haya garantías, que no se respete la autonomía y la independencia de los especialistas, que otro haga la tarea.

– El Ministerio de Economía solicitó que se designe un representante por cada universidad participante. En el caso de la UBA, usted cumplirá esa función. ¿Qué lo llevó a querer ocuparla?

– Porque es un tema importante y había mucha inquietud al respecto en muchos sectores de la Universidad. Me pareció conveniente la intervención del propio rector, por lo menos hasta iniciarse la tarea, hasta ver cómo se va planteando. Después lo evaluaré y en algún momento tendré que designar a alguien. Mi idea es poder garantizar la forma de trabajo, después ya habrá algún representante más especializado que yo en el tema que coordine nuestra participación en el Consejo.

– El hecho de que el tema del INDEC tenga tanta exposición condiciona la intervención técnica?

– En general, los temas que abordamos nosotros desde la Universidad son complejos. En particular, con el tema del INDEC creo que lo caracteriza una cuestión: se ha mediatizado muchísimo. Como ejemplo, se puede decir que en estos días ha perdido mediatización, y esos vaivenes muchas veces impiden analizar cuál es la importancia real que puede tener el tema. ¿Qué pasaría si el INDEC dejara de aparecer por 15 días de los diarios? Pasaría que la gente se olvidaría del INDEC, aunque el problema sería exactamente el mismo, no habría cambiado en nada. De cualquier forma, la problemática hay que abordarla de la forma más intensa posible, por ser un tema que tiene muchas aristas.

– ¿Las aristas son un sinónimo de “problemas”?

– Digamos que sí. Incluye el cuestionamiento al valor de los índices, a la metodología, a la parte gremial por la forma en que se ocupan los cargos -cómo entra y sale el personal- a su autonomía, de quién depende, cómo debe estar integrado a los distintos poderes del Estado.

– ¿En las reuniones internas de la UBA ya se habló de esas aristas?

– De lo que estuvimos discutiendo en estas reuniones, quedó claro que este problema no se va a solucionar atacando un solo aspecto. Es un problema integral que nosotros definimos como “de estructura”, de “solidez del organismo”, y la solidez no se logra solucionando sólo un aspecto. Nuestra idea es abordarlo como debe ser, dando una propuesta que nosotros creamos que solucione el problema para siempre, no de manera temporal. Ahí está la fortaleza de la universidad. El mejor aporte puede ser pensar cómo se hace del INDEC un organismo estable, creíble.

– ¿Cómo se perfila el trabajo interactivo entre varias unidades académicas?

– Es difícil convocar a la gente, que los grupos se unan y que se mantengan. Yo creo que esto fortalece la idea de Universidad, y creo que si lo que queremos es una Universidad, hay que funcionar como tal. Y desde mi gestión estoy tratando de que se maneje como tal, más allá del trabajo de cada una de las unidades académicas, que tiene su valor particular. De hecho, cuando nosotros convocamos, lo que hacemos es reunir todas las potencialidades de las unidades académicas, tratamos de que se junten para poder trabajar en una dirección, con la creencia de que si eso se lleva adelante por algunos años, no se romperá más.

– ¿Qué respuesta tiene para los sectores que reclaman que la UBA no debe participar de un organismo intervenido y que acumula varios despidos de técnicos egresados de la propia institución?

– Me parece que acá cada uno debe cumplir su misión, y para reclamar por las situaciones laborales están los sindicatos, que están peleando por los trabajadores del INDEC y me parece que eso es lo correcto. La Universidad no es un sindicato, además, hay que dejar bien en claro que no avala la situación actual del INDEC, y eso muchas Facultades ya lo han declarado públicamente. A ver… Cuando se nos convoca a solucionar un problema no podemos negarnos porque en el lugar donde tenemos que intervenir hay un conflicto. Lo repito: a nosotros no nos pidieron que avalemos nada y no avalaremos nada con lo que no estemos de acuerdo. La UBA toma un problema, lo estudia y emite su opinión. Si nosotros no trabajamos, ¿quién va a trabajar? A mí me parece que esto va a ser una buena experiencia. Yo espero que la Universidad pueda hacer una propuesta integral, apuesto a eso, no apuesto a la coyuntura porque eso es poco para la Universidad. La coyuntura la aborda cualquiera.

– Entonces eso permite deducir que no se trabajará contrarreloj.

– No nos apura el tiempo. No aceptaríamos plazos. Claro que vamos a tratar de hacerlo en el menor lapso posible, como es lógico. No vamos a estar 20 años discutiendo. Pero tiene que quedar claro que la UBA no es un opinador más, que habla sin elementos. Que acá vengan a buscar otra cosa, no trabajamos de una semana para la otra.

– Muchos especulan, también, con que esto podría beneficiar al gobierno, y esto lo ven como algo negativo.

– Sí, algunos dicen que se va a beneficiar el gobierno. Yo no estoy evaluando si se beneficia o se perjudica el gobierno, nosotros tenemos que tratar de beneficiar a la sociedad, si no sería muy cruel eso: si no quiero beneficiar al gobierno de turno no trabajo, y entonces pierdo de vista a la sociedad, que es siempre la misma. ¿Qué voy a esperar? ¿A ver quién me llama para ver si voy?

– ¿Usted relaciona la posición de participar de la convocatoria con la responsabilidad social de la universidad pública?

– Creo que la universidad pública no puede hacer lo que se le cante, porque para hacer eso, por ejemplo, no debería tener ninguna relación con nadie: autofinanciarse, no depender de nadie. En ese caso podría hacer lo que se le dé la gana, beneficie, perjudique o ignore a la sociedad. Sería sólo problema de la institución. Ahora, si a nosotros nos está financiando toda la sociedad y el que está a cargo del gobierno nos convoca, está convocando a los científicos y técnicos de la sociedad misma. Muchos sectores pueden considerar que el gobierno ha hecho un desastre ahí adentro, pero incluso aunque el gobierno realmente hubiera hecho un desastre eso no justifica no aportar una solución. Obviamente que para la UBA sería más cómodo que no nos convoquen, pero esto no es cuestión de evaluar los riesgos. A qué médico le gusta que le traigan un paciente que tiene más probabilidades de morir que de sanarse. La UBA debe tratar problemas de poco riesgo y de mucho riesgo, de mucha exposición y de poca exposición. Los problemas no son ni buenos ni malos, son, están ahí. Y la UBA tiene que hacer su tarea. Creo que nosotros estaríamos muy mal si no presentáramos una solución al tema INDEC. Si nosotros no podemos hacer eso, si cuando nos convocan no participamos, ¿cómo vamos a seguir reclamando ser consultores de privilegio?

Fuente: El Cable Nro. 724

Armando Doria