La escuela viene a Exactas

Un octubre a toda marcha tuvo este programa que acerca la Facultad a secundarios. Centenares de chicos pasaron por los laboratorios, recorrieron las aulas y hasta hicieron avistaje de aves en el campus. Estas jornadas sumaron este año una novedad: la financiación para que colegios desfavorecidos lleguen hasta Ciudad Universitaria.

7 de noviembre de 2013

Algunos chicos cruzaban por primera vez la avenida General Paz, otros nunca habían hecho un avistaje de aves guiado por expertos, ni participado de un taller de virus attack o de experimentos ópticos. Todos compartieron, debatieron y estuvieron en contacto directo con científicos como parte de las actividades de “La escuela viene a Exactas” que, a la habitual agenda de visita de clubes de ciencia y de distintos colegios de distintos puntos del país, este año sumó, por primera vez, el traslado a Ciudad Universitaria de estudiantes secundarios con dificultades económicas.

“A diferencia de los museos interactivos, aquí se tiene un interlocutor. El hecho de que en el experimento haya una persona que te lo explique, que se puedan introducir variantes o ‘meter la mano’, es el valor agregado que tienen estas actividades de popularización. La gente se queda muy impactada por la interacción”, destaca Guillermo Mattei, coordinador general del Equipo de Popularización de la Ciencia de la Secretaría de Extensión, Graduados y Bienestar de Exactas UBA. Por su parte, Valeria Fornes, coordinadora operativa del mismo equipo, subraya: “Los docentes nos agradecen, y los comentarios de los chicos muestran que les resultó positivo lo realizado”.

El programa “La escuela viene Exactas” tuvo en octubre una agenda variada. El 17, distintos clubes de ciencia de escuelas públicas porteñas, por cuarta vez consecutiva, visitaron la Facultad. El patio central era una recorrida por distintos mundos, con un pasaporte diseñado por estudiantes y docentes investigadores de Matemática, Computación, Física, Química, Biología, Paleontología, y Ciencias de la Atmósfera y los Océanos.

“Cada departamento ofrece algún tipo de actividad interactiva adaptada a distintas edades ya que forman parte de esta iniciativa estudiantes secundarios de primer año en adelante”, describe Fornes.

Un centenar de chicos, a lo largo de tres horas, recorrieron diversas estaciones con experiencias de diferente tipo. Desde videos que hablaban sobre la evolución humana; anfibios al alcance de la mano con explicaciones sobre la biodiversidad; experimentos de óptica; juegos demostrativos con propiedades matemáticas, entre muchas otras propuestas.

“Las profes y los alumnos participantes disfrutaron del ambiente ‘lleno de ciencia’ en todos sus aspectos, y la tarea que los expositores desarrollan en cada estación, su empeño por la comprensión, atención…y más… resulta valiosísimo para los clubes que coordino”, comenta Mónica Steinman de la Gerencia Operativa Escuela Abierta, tras la visita.

Un 23 distinto

El 23 de octubre, otro centenar de estudiantes de los últimos años del secundario de escuelas del conurbano bonaerense (Banfield, San Martín y Moreno) vinieron a Exactas a ser parte de distintas iniciativas. Algunos participaron del taller “virus attack” en Química Biológica; otros trabajaron en el rotulado de alimentos en el Departamento de Industrias, donde también visitaron la planta de quesos, y no faltaron los que fueron “Biólogos de campo por un día”.

“¡El taller de avistaje de aves salió muy lindo! Los chicos quedaron muy contentos y las profesoras también”, relata Carolina Guerra Navarro.

Con estas tres escuelas se cerraba un ciclo de visitas de quince colegios a Exactas que estuvo financiado por el gobierno nacional. “Esto se logró a través de un subsidio que otorgó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCyT) a nuestro proyecto de cultura científica”, indica Fornes. “Esta es la primera vez que ocurre. La idea es que el costo del micro y otros gastos no fueran un impedimento para que escuelas desfavorecidas pudieran acercarse a Exactas”, agrega Mattei.

El día tan esperado y programado desde hacía tiempo para llevar adelante esta iniciativa coincidió con un hecho particular: la toma de la Facultad. Esto “agregó bastante adrenalina”, confiesa Fornes, quien finalizado el encuentro consultó a los docentes cómo había resultado la jornada. La respuesta fue que “había servido mucho, tanto a los chicos como a ellos, para entender que este tipo de situaciones también parte de la vida universitaria”.

La jornada se desarrolló tal como había sido programada. Tras los talleres, compartieron un almuerzo con una puesta en común de lo realizado y los divulgadores expusieron paneles con información de las distintas carreras que se dictan en la Facultad. “Los divulgadores hacen las veces de anfitriones de los visitantes. Se entremezclan con los chicos, responden dudas, les cuentan cómo es estudiar en Exactas. Ellos tienen sólo cuatro o cinco años más que los estudiantes del secundario. Esto produce entre ellos una química muy especial”, resalta Mattei.

“La escuela viene a Exactas” es primo de “Exactas va a la escuela”, coinciden Fornes y Mattei, quienes destacan la actividad pionera de la Facultad en acercar la universidad al secundario. “Ahora resta el diseño o confección de kits educativos de las diferentes disciplinas para derivar a las escuelas, lo que también es financiado por MINCyT”, concluyen sin ocultar su satisfacción por los logros alcanzados.

Fuente: El Cable Nro. 832

Cecilia Draghi