La probeta nacional

Durante el histórico acto en el cual la presidenta anunció la nacionalización de YPF, Cristina Fernández mostró un “tubito” que contenía una muestra del primer petróleo argentino extraído en 1907 bajo el impulso del ingeniero Enrique Hermitte. Pocos conocen el derrotero de esa probeta y menos aún la relación estrecha y permanente que, aún hoy, existe entre la familia Hermitte y la Facultad.

26 de abril de 2012

Hace pocos días, el lunes 16 de abril, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner habló en cadena nacional para anunciar que enviaría al congreso un proyecto de ley mediante el cual conseguir la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF­ –controlada por la española REPSOL– y decretó la intervención de la compañía. El anuncio estuvo precedido por una ponencia, a cargo de la propia mandataria, donde dio detalles de los incumplimientos, desinversión y manejos financieros sobre utilidades por parte de REPSOL. Su discurso técnico y cargado de estadísticas, en un momento se recostó en la anécdota. Como ya había anticipado, tenía algo que mostrar a la audiencia. Se acercó a una pequeña caja de madera que estaba ubicada desde un primer momento junto al estrado, y la abrió. Sacó de adentro una probeta con una cinta celeste y blanca que contenía un líquido negro: petróleo. “Este tubito que ustedes ven aquí corresponde al pozo número dos, descubierto el 13 de diciembre de 1907, en Comodoro Rivadavia. Es el primer petróleo argentino”, dijo con emoción la presidenta e indicó que Federico Bernal era la persona que se lo había obsequiado. Efectivamente, aquella probeta contenía una muestra de la extracción inicial del primer pozo de petróleo del país y que dio lugar al inicio de la explotación hidrocarburífera nacional.

Pero hubo algunos datos que se extraviaron en el discurso: el nombre, el apellido y el legado del primer dueño de aquella probeta. El hombre fue Enrique Martín Hermitte, pionero de la investigación minera y geológica argentina, y motor de las exploraciones que permitieron dar con los primeros pozos petroleros –en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, y, posteriormente, en Plaza Huincul, Neuquén.

Hermitte estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y posteriormente en la Escuela Superior de Minas de París, de donde regresó como Ingeniero Civil de Minas. Tuvo una destacada actividad científica, estudió la geología de lo que serían las principales zonas petroleras de nuestro país y ocupó cargos centrales de gestión nacional (ver “Legado”). Hermitte revalidó su título en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA en 1901 y fue profesor de la casa entre 1907 y 1933. Pero su vínculo con Exactas se extendió más allá de su existencia. Uno de sus cinco hijos, también llamado Enrique, fue químico egresado de la Facultad; su nieta Gabriela Hermitte es bióloga e investigadora en Exactas y lo mismo su bisnieto –e hijo de Gabriela– Pablo Nuñez.

A través de la probeta, presentada como símbolo del cambio y de las posibilidades de desarrollo de una nación, Gabriela Hermitte vio también expuesto el valor del aporte de Enrique Hermitte. “Entiendo que mi abuelo salió de un lugar estrictamente íntimo y familiar, y eso me permite ponerlo en una dimensión histórica y política y también académica. La verdad es que me tengo que sacar el sombrero delante de él”, comenta la bióloga e integrante del Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular. “Fue muy meritorio su aporte, la claridad de sus objetivos y, además, me hace añorar esa época fundacional que, de alguna manera, uno desea que vuelva a ocurrir, donde el trabajo científico se enmarca en un proyecto de país”, reflexiona.

Por su parte, Pablo Nuñez, a la hora de valorar a su bisabuelo, recuerda el contenido de uno de los telegramas que le envió desde Comodoro Rivadavia a Julio Krause, quien se encontraba en Buenos Aires impartiendo indicaciones técnicas. “Cuando habían llegado a los 515 metros de profundidad”, cuenta Nuñez, “y estaba en duda la continuidad de la perforación por sospechas sobre la resistencia de la maquinaria, Hermitte escribe: ´Sin embargo, antes de abandonar la perforación y basado en la convicción más absoluta de que cada metro de perforación es un beneficio para el país, esta Sección desearía llevar la perforación lo más profundo posible´. Me resulta muy impresionante. Son notables esas personalidades que tuvieron la formación y la claridad para sentar las bases estructurales del avance científico y del desarrollo estratégico del país pensando en las repercusiones que eso tendría décadas o siglos después”.

De acuerdo con esa idea, Gabriela destaca que “estaba clarísima la idea de ligar el desarrollo del estudio de los combustibles al desarrollo del país. Y, de hecho, el abuelo señala en un texto que, como el descubrimiento se produce en 1907, a casi cien años de la emancipación política, aspira a que eso contribuya a la emancipación económica”. Otro integrante de la familia es Federico Bernal, mencionado por la presidenta como quien le obsequiara la probeta. Bernal también es bisnieto de Enrique Hermitte y se convirtió en un especialista en la historia de la problemática energética en la Argentina. Publicó artículos en diversos medios nacionales y es autor, entre otros, del libro “Petróleo, Estado y soberanía”.

El derrotero de la probeta

El tubo de vidrio conteniendo crudo fue un obsequio de la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología a su director, justamente, Enrique Hermitte. Cuenta Gabriela: “La probeta estuvo en el departamento del abuelo hasta su muerte. Ahí se erigió como custodio mi padre. Después, estuvo en mi casa durante 20 años”. Al respecto, su hijo cuenta que, desde muy chico, recuerda claramente la probeta “con la cinta celeste y blanca ubicada en la cajonera del escritorio de la casa de mi infancia. Sólo de vez en cuando la agarraba, la inclinaba para ver el líquido negro, viscoso, tratando de dimensionar la importancia de aquel ingeniero, de aquel bisabuelo, de aquel hecho histórico que siempre me resultaba difícil de dimensionar”.

La posta del cuidado de “la reliquia” familiar quedó, hace cinco años, a cargo de Federico Bernal, quien la recibió de manos de sus tías y primos el día de la presentación de su último libro, en la Biblioteca Nacional. Dado su interés por los temas energéticos y, especialmente, el petróleo, Bernal fue convocado en octubre de 2011 a la Casa de Gobierno para tener una entrevista con la presidenta. “Ante esa situación, Federico nos consultó sobre la posibilidad de entregarle la probeta a la presidenta”, comenta Gabriela, “a lo que respondimos, obviamente, que sí”.

“Lo increíble es que esa reliquia familiar pasó a ser una más de las reliquias nacionales. Qué mejor lugar, momento histórico-político y qué mejores manos podían levantarla para todos los argentinos. La verdad es que fue una gran alegría, muy emotivo para la familia y me animo a pensar que también lo habría sido para mi bisabuelo”, agrega Pablo. Y su madre cuenta haber vivido una situación similar: Cuando le entregamos la probeta para la presidenta, una de las cosas que le dijimos, a modo expresión de deseo, fue que ojalá se volviera a exhibir en una YPF nacionalizada… Eso fue en octubre del año pasado y ahora está ocurriendo. Veo las fotos y no lo puedo creer”.

La figura de Enrique Hermitte, relegada hasta hace pocos días al ámbito familiar y al de algunos círculos académicos, puede volver a tomar valor a través del símbolo de la probeta. Trayendo el caso de que su bisabuelo explicaba el descubrimiento de Comodoro Rivadavia como una “consecuencia, si no directa, por lo menos mediata, del decreto del 25 de octubre de 1904” (que dispuso la confección de un mapa geológico de la República), Pablo Nuñez se planta en la actualidad y sostiene que “esto marca la importancia de un sistema científico nacional acoplado a las decisiones del Poder Ejecutivo Nacional. En este caso –enfatiza– la recuperación de YPF y la necesidad de volver a desarrollar la exploración y aumento de la producción, implica para el sistema científico nacional estar a la altura de las circunstancias”.

El Consejo Directivo de Exactas frente al tema YPF
En su última sesión, el 23 de abril, el Consejo Directivo de Exactas aprobó, con 14 votos afirmativos, uno en contra y una abstención, una resolución que, en su articulado, declara “el apoyo a la decisión de intervenir y proponer al Congreso Nacional la expropiación y nacionalización de la empresa YPF” y manifiesta “el compromiso de la comunidad de la FCEyN para contribuir a la reconstrucción de un sistema nacional de exploración y extracción petrolero, con control estatal poniendo a disposición sus capacidades científicas y tecnológicas al servicio de esos objetivos”. La misma resolución invita a todos los estudiantes, docentes e investigadores de la FCEyN a participar activamente en las políticas de nacionalización energética, respondiendo positivamente a las solicitudes de cooperación que ocurran en este sentido.

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Legado

Son varios los documentos que registran el paso de Enrique Hermitte (1871-1955) por la actividad científica y la esfera pública. Trabajó en la comisión de límites con Chile, posteriormente fue ingeniero de la Dirección General de Vías de Comunicación y, después de pasar por otros estamentos estatales, ocupó el cargo de director general de la división Minas, Geología e Hidrología de la Nación entre 1904 y 1922. La exploración y explotación del yacimiento de Comodoro Rivadavia estuvo a su cargo hasta 1911. Hasta 1918 tuvo a su cargo la exploración y explotación del yacimiento de Plaza Huincul. Fue miembro de la Comisión de Administración e Investigaciones de los Ferrocarriles del Estado; profesor de la Escuela Industrial de la Nación, también de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, de la que ocupó cargo de Consejero y fue electo decano. Fue profesor de Exactas y miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

La labor y la persistencia de Hermitte fue el pilar del desarrollo de la explotación petrolera nacional. Fue central su palabra en el decreto de 1907 que permitió reservar al Estado (desvalido hasta el momento) la zona de descubrimientos de crudo y también valioso su aporte en el decreto presidencial de 1904, donde se dispuso la elaboración de un primer mapa geológico para la Argentina.

Palabra de Hermitte, en un telegrama de 1907: “El descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia si bien imprevisto, no deja también de ser el resultado de la fe ciega en la consecuencias que tendrán para la República las investigaciones de su subsuelo y un empeño constante de varios años para organizar proseguir esos estudios, que por lo mismo que son costosos y a la vez de resultados lejanos, tropiezan en su desarrollo con el escepticismo y la incredulidad que enervan toda especulación científica”.

Fuente: El Cable Nro. 793

Armando Doria