Las mil y una tesis

La Biblioteca Digital de Exactas festejó haber alcanzado esa cifra significativa en la colección que reúne los trabajos finales de doctorado y maestría aprobados por la Facultad. Por otro lado, Ana Sanllorenti, directora de la Biblioteca Central, adelantó los pasos que se darán para incorporar los papers y cumplir así con la nueva ley de repositorios institucionales de acceso abierto.

5 de diciembre de 2013

“Haber alcanzado este número de tesis fue una meta que se impuso el equipo de la Biblioteca Digital. Y fueron ellos los que hicieron todo lo necesario para lograrlo. Yo sólo les pedí que fueran mil y una para tener un buen título”. De esta manera bromeó Ana Sanllorenti, directora de la Biblioteca Central de la Facultad, durante la reunión convocada para festejar haber reunido una masa crítica tan importante de trabajos finales de doctorado y maestría aprobados por Exactas.

La de tesis es, por el momento, la colección principal que posee la Biblioteca Digital. Pero además, en el sitio se puede consultar de manera abierta y gratuita, una colección de publicaciones que reúne series completas de las revistas Exactamente, La Ménsula, QED, El Hornero, Química Viva, Chemia, Holmbergia, e incompleta de el Cable. También cuenta con una recopilación de fotos relacionadas con la trayectoria de la institución. Y, en la sección Archivo, se encuentra disponible el fondo Mario Bunge que agrupa una vasta diversidad de materiales que documentan el trabajo de este prestigioso científico y filósofo argentino.

La Biblioteca Digital de Exactas se inauguró el 9 de marzo de 2010 con apenas 30 tesis. Dado que en Exactas se producen cerca de 200 tesis anuales, ¿cómo se pudo, en tres años, haber superado las mil? “La clave es que este año el Consejo Directivo autorizó a la Biblioteca a digitalizar y subir a la web las tesis que tuvieran más de 15 años de antigüedad. Es una ventanita que se va corriendo y nos permitió alcanzar esa cifra”, contó Sanllorenti.

El acceso abierto a las tesis genera, además, un fuerte impacto en la visibilidad de cada uno de los autores. De acuerdo con las estadísticas, entre febrero de 2012 y agosto de 2013, la colección tuvo un promedio de 10 mil consultas mensuales. Lo que implica que cada tesis se baja, también en promedio, más 100 veces por año. “Piensen que la colección de 5 mil tesis en papel que tenemos en la Biblioteca –subraya Sanllorenti- tiene un índice de consulta de alrededor de 40 tesis por año”. Por otro lado, el hecho de tener las tesis digitalizadas permite que los trabajos sean indexados por los buscadores, en particular Google Académico, lo que facilita que sean levantados y citados.

Posteriormente, la especialista avanzó con la explicación de las razones por las cuales desde la Biblioteca se viene trabajando desde hace años en línea con los postulados del movimiento internacional de acceso abierto. La idea de fondo pasa por romper con una situación paradojal por la cual las instituciones públicas que sostienen con fondos del Estado la actividad de los investigadores, para poder acceder a los conocimientos que ellos producen a partir de esos recursos, se ven obligadas a pagar la suscripción de las revistas comerciales especializadas en las cuales esos trabajos son publicados.

En ese sentido, Sanllorenti detalló que el MINCyT gastó, para permitir el acceso de las instituciones a las publicaciones científicas en su Biblioteca Electrónica, 19,5 millones de dólares en concepto de suscripciones para el año 2013. Ese monto representa 14,5 veces el presupuesto total de Exactas para ese mismo año. A esa cifra se le deben sumar otros 900 mil dólares que la UBA invierte de manera complementaria con el mismo fin.

En este marco, el Congreso Nacional aprobó, recientemente, una ley que obliga a las instituciones científicas a crear repositorios digitales de acceso abierto y gratuito donde deberán depositarse todas las investigaciones financiadas con fondos públicos. De esta manera, la libre disposición de los casi ochocientos papers que la Facultad produce anualmente en la web dejó de ser una iniciativa institucional para convertirse en un mandato legal.

Si bien todavía falta la reglamentación para que la norma sea operativa, el equipo de la Biblioteca quiere ir avanzando en acciones para anticiparse a ese momento. En esa línea, Sanllorenti adelantó que, por un lado, el año que viene recorrerán los departamentos docentes para explicar las características y los alcances de la ley. Por otro, realizarán una propuesta ante el Consejo Directivo para establecer un circuito administrativo muy sencillo, similar al que se instrumentó con las tesis, para que todos los artículos lleguen a la Biblioteca. “En este punto hay una especificidad –aclara Sanllorenti-. A la Biblioteca debería llegar el documento postprint, que es la versión final del autor luego del referato. Ese es el artículo que estaríamos subiendo y no el PDF que es propiedad de la revista que lo publica”.

Si bien el nuevo escenario requerirá de un cambio cultural y agregará alguna tarea al trabajo ya arduo que tienen los investigadores, Sanllorenti es optimista en cuanto a que Exactas será pionera en el cumplimiento de la ley. “Para nosotros la prioridad es que todos los papers lleguen a la Biblioteca. Será nuestra responsabilidad ir liberándolos a medida que se vaya resolviendo la reglamentación, los temas de embargo y las políticas editoriales. Pero lo más importante es que la Facultad se reapropie del conocimiento científico que produce”.

Fuente: El Cable Nro. 834

Gabriel Rocca