Los trucos del gran ilusionista

Se presentó por primera vez hace cinco años y ya fue visitada por varios miles de personas. Se trata del Sótano de la Percepción, una muestra ideada y realizada por alumnos y graduados universitarios, en su mayoría de Exactas, que intenta develar algunos de los mecanismos que utiliza nuestro cerebro para construir la realidad.

16 de diciembre de 2009

Todo comenzó en el año 2004 cuando la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha el festival Buenos Aires Piensa. “En ese momento habían contactado a Diego Golombek y él nos dijo que habían ofrecido un espacio para exponer cosas de neurociencias. Ahí nos empezamos a reunir para ver qué podíamos mostrar y cómo hacerlo. Sabíamos que tenía que ser interactivo, que la gente tenía que participar en los experimentos y que los visitantes tenían que quedar flasheados sí o sí”, cuenta entusiasmada Leticia Smal, estudiante de biología que estuvo desde el principio en el proyecto.

De esas reuniones participaron alumnos e investigadores de las Facultades de Medicina, Psicología y Exactas, quienes se pusieron de acuerdo en que la muestra se iba a estructurar en torno a una serie de estaciones que estaban relacionadas con cada uno de los cinco sentidos, aunque después también se agregaron cuestiones relacionadas con la memoria, el lenguaje y las emociones. Así en noviembre de 2004 la muestra se abrió al público. “Nos dieron un sótano enorme del Centro Cultural San Martín. Y de ahí surgió el nombre”, recuerda Smal.

Fueron dos semanas muy intensas en la que todos los integrantes del Sótano, además de estudiar y trabajar, tuvieron que estar a full con la muestra ya que debían encargarse de todo, desde el montaje hasta la recepción y guía del público. “Fue mucho esfuerzo, teníamos que pagarnos hasta la comida. Pero la experiencia fue muy linda ya que la muestra tuvo mucho impacto desde el principio. El contacto con la gente fue genial”, relata Smal.

Una vez finalizada esa primera actividad, el Sótano quedó guardado por un tiempo. Sin embargo el grupo había generado muchos experimentos y tenían muchas ideas nuevas que querían mostrar en público. De allí que concursaron y ganaron un subsidio Exactas con la Sociedad y otro del Fondo de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Con ese impulso decidieron volver a presentar el Sótano. Luego de buscar un espacio adecuado por algunos meses consiguieron una invitación del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, para presentar la muestra durante todo el mes de septiembre de 2007.

En el museo, la muestra estaba abierta al público los sábados y domingos, pero durante la semana la visitaban alumnos de colegios. De hecho, la mayor parte de los subsidios la utilizaron para pagar el traslado de los chicos de escuelas que, de otra manera, no los hubieran podido mandar. “El contacto con los colegios fue re loco. Es increíble qué distintos son los chicos cuando están con los maestros que cuando están solos. Con los maestros les cuesta mucho soltarse, tienen miedo de equivocarse. Cuando están solos tiran ideas súper originales, hipótesis súper alocadas y muy buenas que hasta a un científico le costaría formular. Y esa es justamente la idea: todo puede ser posible”, expresa Luciana Lucchina, licenciada en Biología.

Finalizada esa experiencia el Sótano se afirmó como una suerte de muestra itinerante que se fue guardando y volviendo a salir a la luz a medida que era invitado a participar de diferentes eventos como la Noche de los Museos en sus ediciones 2008 y 2009 y la Semana Nacional de la Ciencia y la Tecnología 2009. Así se fue ganando un importante reconocimiento por el interés que despierta en cada una de sus presentaciones.

Pero, ¿qué es lo que pueden ver las personas que visitan el Sótano y que causa tanto asombro? “Yo lo que le digo siempre a la gente que estoy por guiar es que el objetivo del Sótano es demostrar que la realidad que vemos y percibimos cada día es, en realidad, muy subjetiva. Que todo el tiempo hay cosas que están presentes y no vemos y que el cerebro nos engaña de una manera increíble sin que nos demos cuenta. Los experimentos son justamente para desenmascarar al cerebro, para descubrir cómo nos engaña”, describe Julieta Campi, estudiante de biología.

Desde el comienzo del proyecto participaron más de cincuenta personas en la iniciativa. Algunos se mantuvieron firmes durante todos estos años, otros colaboraron para alguna de las muestras en particular. En todos los casos el trabajo es y ha sido estrictamente vocacional. ¿Qué es lo que impulsa a tantos estudiantes o graduados a dejar de lado el trabajo y estudio para dedicarle tiempo y esfuerzo a una actividad que no le depara ni prestigio académico, ni nuevos ingresos? “Yo disfruto esto un montón y si pude estudiar es gracias a que la universidad es pública y gratuita. Por eso, en cierto modo, siento una obligación moral. Es una obligación acompañada de placer”, sostiene Lucchina.

Por este año el Sótano ya no realizará más presentaciones. Para el 2010 el grupo ya fue contactado para que arme la muestra durante el 17mo. Congreso Prociencia que se desarrollará entre el 20 y 23 de abril en la ciudad bonaerense de Chivilcoy.

Convocatoria
El Sótano de la Percepción es un espacio abierto y sus integrantes convocan a todos los interesados a que se acerquen para colaborar, renovar y mejorar la iniciativa. Los interesados pueden ingresar a www.sotanopercepcion.com.ar y desde allí contactar a los organizadores.

Fuente: El Cable Nro. 736

Gabriel Rocca