Mauricio vs. Atlas

Por falta de financiación, corre riesgo el futuro del Atlas Ambiental de Buenos Aires (AABA), que hace tres años se puede consultar gratuitamente en la web. Ya ha recibido más de cuatro millones de visitas y cuenta con más de catorce mil usuarios registrados. Los directivos de este sitio han mantenido encuentros con el gobierno porteño, dueño del portal, para evitar que desaparezca.

28 de octubre de 2010

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre la ciudad porteña y encontraba respuesta en el portal del Internet del Atlas Ambiental de Buenos Aires (AABA), corre el riesgo de que se pierda por falta de mantenimiento. El Atlas no recibe financiamiento hace más de un año. El grupo que lo desarrolló y lo viene llevando adelante no puede sostenerse económicamente. “Estamos en una situación de crisis total”, indica la geóloga, Paulina Nabel, directora de esta iniciativa, que con sólo clickear http://www.atlasdebuenosaires.gov.ar abre una mirada inédita de la metrópoli a partir del cruce de datos provenientes de investigaciones de biólogos, físicos, meteorólogos, geólogos y arquitectos, entre otros.

¿Quién debería financiarlo? “El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que en realidad es el dueño”, precisa Nabel, y enseguida historia: “El CONICET desarrolló este instrumento, que fue como un invento, en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia junto con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, y se lo entregó a la Ciudad. Pero como ellos no tenían capacidad de mantenimiento, nosotros lo hacíamos y pretendíamos seguir haciéndolo para que esta herramienta no desaparezca. Porque está en una situación que puede desaparecer”.

El Atlas se desplegó en 2007, y desde entonces recibió 4.600.000 de visitas, y cuenta con más de 14.000 usuarios registrados. Ellos han navegado por la Ciudad y alrededores desde una perspectiva distinta. Por ejemplo encontraron respuesta a si es inundable el barrio donde quieren abrir un negocio; dónde está la GNC más cercana; cómo varió la ciudad desde el siglo XVIII hasta hoy; o cuáles son los pájaros que suelen toparse. En este caso, no sólo se mencionarán las aves, sino que se podrá escuchar su canto, ver fotografías ilustrativas, fichas técnicas, la silueta del animal en escala, junto con cuentos y leyendas.

También con un mínimo movimiento de muñeca sobre el mouse es posible observar en qué época hay más niebla, cuáles son los días con viento más fuerte, sobre qué capas geológicas se halla parado, qué familia de murciélagos puede encontrarse en el balcón y tipos de enfermedades que transmiten, o si algunas de las líneas de alta tensión eléctrica pasan cerca de su casa. Todos estos datos van acompañados por fotografías, gráficos, mapas interactivos elaborados en base las últimas investigaciones de distintos especialistas argentinos.

“Este instrumento tiene sentido en la medida que los contenidos se actualizan, también el software y las herramientas técnicas sobre las cuales se sostiene”, señala Nabel desde el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

Salvar de la extinción

En el mundo, no hay demasiados atlas ambientales. Entre los más conocidos se hallan el de Berlín, Lisboa, Porto Alegre, Curitiba, y de distintas ciudades de Estados Unidos. Aguas, suelos, aire, producción, patrimonio, gestión, urbanización, población, conformación, transporte y servicios son algunas las unidades temáticas en que está dividido el Atlas porteño. De cada una de ellas hay conexiones o links a bibliografía como a otras páginas de Internet, y también se puede acceder a mapas interactivos. El objetivo de todo este cuerpo de conocimiento está pensado para que tenga utilidad a la hora de tomar decisiones acerca del manejo del ambiente de la Ciudad, según relató Nabel antes de lanzarlo a la Red, y de recordar que los primeros pasos de esta iniciativa datan del 2004, a partir de la aprobación del Proyecto de Investigación y Desarrollo de la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

Tras su puesta en funcionamiento hace tres años, el Atlas contó con diversos aportes. “El gobierno de la Ciudad financió la actualización de algunas unidades temáticas durante el año 2008 y una parte del 2009. Por su parte, en el 2008 el CONICET financió la traducción al inglés de los contenidos, lo cual permitió el acceso a la información publicada en este Atlas a los lectores de habla inglesa”, indican los directivos.

Ante la consulta acerca de si han tenido alguna respuesta a los planteos que presentaron ante el gobierno de la Ciudad, Nabel contesta: “En realidad tenemos evasivas. Nos citan cada tanto y nos dicen ‘este año no podemos, el año que viene, se verá’. Esto tiene que entrar en un presupuesto dentro del régimen de los servicios que se compromete a brindar la Ciudad.”.

Numerosos mails
Los directivos del Atlas dieron aviso del SOS a los usuarios y los invitaron a enviar mails a los funcionarios porteños para manifiesten su interés en que este portal continúe brindando su servicio. “La respuesta fue impresionante al igual que los comentarios”, precisó Paulina Nabel. Los mensajes fueron dirigidos a Javier Corcuera (presidente de APRA): jcorcuera@buenosaires.gov.ar; Diego Santilli (ministro de Ambiente y Espacio Público GCBA): dsantilli@buenosaires.gov.ar; Mauricio Macri (jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires): mmacri@buenosaires.gob.ar

Fuente: El Cable Nro. 759

Cecilia Draghi