“Muchas manos en los libros”

Tal es el título de la exposición realizada por la Biblioteca Central para dar cuenta de algunos de los deterioros más típicos que sufren los ejemplares, de los trabajos que se realizan para reparar los daños y de las recomendaciones principales para cuidarlos.

3 de octubre de 2012

“Las publicaciones que tiene nuestra Biblioteca fueron indispensables para César Milstein, Luis F. Leloir, Alberto Kornblihtt, Beatriz Aguirre Urreta y también para Darío, Lucía, Fabiana, Maxi, Sofía, Santiago”, indica a poco de comenzar la muestra “Muchas manos en los libros” que se expone a la entrada de la Sala Parlante de la Biblioteca Central “Dr. Luis Federico Leloir”. Unos pasos más adelante, otro cartel agrega: “Pero también será necesaria para Roxi, Fede, Matías, Daniela, que esperan ser parte de esta casa de estudios de las ciencias exactas y naturales”.

Esta es la primera exposición de estas características que se lleva a cabo en la Facultad y busca “concientizar a los estudiantes e investigadores que estos libros no sólo sirven a ellos sino que servirán a otros en la medida que sean tratados con el mayor cuidado posible”, coinciden en destacar Ana Sanllorenti, subsecretaria de la Biblioteca, Susana Zubieta, directora de planta de la Biblioteca, y Paola Ramos Pinto, encargada de preservación y conservación del material bibliográfico.

A veces un libro guarda mucho más que aquello que trajo escrito. En sus páginas es posible hallar manchas de gaseosas, mate, restos de comida que alimentan a hongos y estos deterioran los ejemplares hasta quitarlos de los anaqueles por un tiempo, y en ocasiones para siempre. “Nos cuesta mucho la prohibición de comer y beber en las salas porque los chicos pasan muchas horas aquí. La Biblioteca es un lugar de estar y estamos muy contentos de que sea así, de que los estudiantes la elijan para pasar muchas horas, estudiar y compartir con los demás”, destaca Sanllorenti.

En el mismo sentido, Zubieta señala: “No queremos espantarlos, se trata de aprender a cuidar el material de todos. Y que se sepa lo costoso que es repararlo. Si con la muestra logramos eso, creo que avanzamos bastante”. Ella, junto con Ramos Pinto, fueron las autoras de esta iniciativa cuyo nombre apunta a “todas las manos que toman los libros para estudiar, para llevarlos a su casa; y las manos también que hacen que esos libros sigan en pie para otros estudiantes. En este último caso se trata del personal de la Biblioteca, que trabaja en la preservación del material bibliográfico”, relata Ramos Pinto.

La mitad del año en tu casa

A los libros no hay que darles de comer, ni tampoco repararlos caseramente en caso de rotura. De ahí la invitación a “decirle no a la cinta Scotch”. Es que estos ejemplares reparten su vida entre las estanterías de la Biblioteca Central y los anaqueles de los hogares.

“Cada libro de bibliografía básica pasa entre 60 y 90 días del total de 120 días del cuatrimestre en tu casa”, calculan desde la Biblioteca Central. “Esto da una idea de la intensidad de uso y es lógico el deterioro que van sufriendo”, describe Sanllorenti, quien también destaca otra característica que se da puertas adentro: “Tenemos cerca de 50 mil libros. Los más usados son los 10 mil del Sector Circulante. Nuestra biblioteca es de estantería abierta, salvo la sala de preservación que está cerrada. Los depósitos de la planta baja como el del primer piso son totalmente abiertos, y se pueden recorrer sin restricción, obviamente, esto expone más. Sin duda, esto es un beneficio hacia el acceso, a la promoción del estudio, a que la gente pueda entrar, mirar por sí misma y recorrer las estanterías”.

Unos 500 libros en boxes

Pérdida de material, tapas ajadas, rasgaduras de papel, mojaduras, son algunos de los daños más habituales de los libros y que se exhiben en la muestra para dar idea del problema, así como lo que se hace para recuperarlos. ¿Cómo se arregla una mancha de gaseosa en el libro? “Las manchas –responde Ramos Pinto- son casi imposibles de quitar. Sólo se logra lavando el papel, y a veces no es conveniente hacerlo porque pierde la celulosa y los componentes que forma parte del papel. Si vemos que la mancha no afectará más que lo visual, la dejamos, porque a veces quitarla es más complejo. Tratamos de quitarla con goma, y ver que no quede pegajosa, o reemplazarla con algún material”.

En ocasiones, de varios libros rotos logran rearmar uno. “A veces con pérdidas de distintas partes en tres ejemplares, podemos volver a armar otro ejemplar. Limpiamos todo, volvemos a coser, encolar, completarlo con fotocopias”, ejemplifica Ramos Pinto. A las dos vitrinas que exponen el daño que sufren los libros, así como su reparación, se le suma una tercera que muestra unos 250 libros en peligro. “En realidad hay unos 500 libros fuera de estanterías que están en reparación”, cuantifican. Que la menor cantidad de ejemplares posible quede fuera del circuito de préstamo por estar averiados es uno de los objetivos que persigue la muestra “Muchos manos en los libros”, en la que todos podemos dar una mano. Visitas de lunes a viernes entre las 9.00 y las 21.00.

En números
50.000 libros tiene la Biblioteca.

10.000 libros son los más usados.

500 libros están en reparación.

60 a 90 días de los 120 días que tiene un cuatrimestre, el libro vive en tu casa.

Fuente: El Cable Nro. 806

Cecilia Draghi