No para, sigue, sigue
Con nueva cartelería y nuevos recipientes, el programa Exactas Verde avanza con su propósito de instalar la separación de residuos en la comunidad de la Facultad. Por ahora, son cerca de 1200 kilos de desechos por mes que se logran introducir en el sistema de reciclado a través de las cooperativas de cartoneros de la Ciudad.
Hace poco más de dos años, la Facultad lanzaba su iniciativa de separación de residuos a través de un hecho concreto: la colocación de cajas y cartelería que materializaron el programa Exactas Verde. En junio de 2012, las cajas de cartón con bolsas verdes en su interior comenzaron a recibir los primeros materiales reciclables y se inició un recorrido novedoso en relación con la mayor parte de las Facultades de la UBA. Hoy, Exactas Verde sigue dando señal de ser un programa afianzado institucionalmente.
“Desde que se inició el programa, fuimos buscando incorporar puestos de reciclado en varios puntos; la idea es cubrir todos los departamentos docentes en la medida que sean solicitados”, indica Ana Svarc, secretaria de Hábitat de la Facultad y una de las responsables del programa, y agrega que “esta iniciativa demostró una continuidad en el tiempo que me parece que es importante para que la gente de la Facultad se tome en serio la tarea de separar residuos en el momento de descartarlos. Es así, todos los miércoles tenemos acá la camioneta que viene a retirar el material”. De acuerdo a los datos que se registran cada vez que hay un retiro, la Facultad está separando aproximadamente 1200 kilos por mes de material que puede ser reciclado, en este caso, por la cooperativa Alelí, que fue designada a Ciudad Universitaria por la Dirección General de Reciclado del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Y también hay novedades. Leonardo Zayat, secretario General de la Facultad, es el otro responsable de este programa de doble pertenencia. “Exactas Verde requiere un monitoreo constante en cuanto al mantenimiento de la cartelería, los recipientes de reciclado y la recolección de los materiales”, reflexiona. “Con la experiencia, nos dimos cuenta de que la señalización debía ser lo más clara y simple posible, para que pueda llamar la atención del usuario en el momento preciso en el que está descartando. Si en ese momento el recipiente se confunde con un tacho de basura común, sonamos, porque se puede echar a perder todo el contenido de la bolsa”, aclara advirtiendo el problema elemental que introduce la separación de residuos y que se repite tanto en Exactas como en el mundo entero. Svarc lo explicita en un caso puntual, en el ejemplo por antonomasia, el “flagelo” de la separación: “Es recurrente, la gente tira yerba en los recipientes de reciclables”.
Los nuevos carteles que acompañan a los puestos contienen información más simplificada y directa, de un vistazo se puede identificar qué se debe y qué no se debe arrojar a los tachos. Zayat explica que “se eliminaron las largas listas de materiales aptos y no aptos y las reemplazamos por representaciones simples de cada categoría. Lo más importante es evitar que se descarten líquidos, yerba o restos de comida. Un papel encerado quizás no se pueda reciclar pero no arruina todo el contenido de una bolsa”. Los tachos también son una novedad. Los primeros que se utilizaron, de cartón, y los más expuestos pronto sufrieron el uso. Por eso se renovó gran parte por recipientes cilíndricos de chapa, color azul, con calcos identificatorios del programa y que tiene el valor agregado de ser producto del reciclado de la misma Facultad.
La química Laura Matkovic, que actualmente se encuentra colaborando con el programa, supone que “la gente identifica un material reutilizable, por ejemplo, para hacer compost, como la yerba, y lo confunde con algo reciclable”, buscando una explicación al recurrente vaciado del mate en los tachos azules. “Por ese tipo de cosas me parece importante que haya acciones complementarias a la cartelería, hay que reforzar para que la gente de la Facultad tome conciencia. Las charlas por los cursos puede apoyar mucho”, sostiene introduciendo la actividad que está por iniciarse en los próximos días. Leonardo Zayat, profundiza: “A partir de la inquietud de algunas estudiantes, que se acercaron con ganas de colaborar con Exactas Verde, surgió la propuesta de pasar por los cursos a dar a conocer brevemente el programa. La considero una buena herramienta de difusión, no sólo porque permite un contacto directo con los estudiantes sino también porque promueve el boca a boca y tienen un efecto multiplicador. ´Difundir la palabra´ puede ser una muy buena manera de contribuir al éxito del programa”.
Con propósito ´evangelizador´, las voluntarias de Exactas Verde (ver recuadro) prepararon la estrategia con la coordinación de Matkovic y pronto comenzarán a recorrer las aulas. Así, estas recorridas se suman a las novedades en tachos y cartelerías y a las continuidades de un programa que se consolida, no para, sigue. Cierra Zayat: “Como todo cambio cultural, separar la basura es un aprendizaje que llevará tiempo. Lo bueno es que es una de esas cosas que, una vez que se aprenden, ya no se olvidan”.
Todos los interesados en conocer más acerca del programa Exactas Verde puede dirigirse a la dirección http://bit.ly/ExactasVerde, donde encontrarán cartelería, especificaciones del marco legal y preguntas frecuentes sobre separación de residuos.
| Voluntariado verde |
| Por el momento son tres las voluntarias que aportan al programa Exactas Verde, todas relacionadas con la carrera de Ciencias Biológicas. Aquí sus testimonios.
“Me acerqué como voluntaria porque creo que desde nuestra Facultad de Ciencias Exactas y Naturales deberíamos ser los primeros en impulsar la separación de residuos para su posterior reciclado. Es importante que cada uno de nosotros se dé cuenta de que juega un rol esencial en el cuidado del medio ambiente y que, con un poco de buena voluntad, se pueden lograr cambios importantes. Reciclar no toma mucho tiempo, pero sí requiere de la conjunción de muchas buenas voluntades. En el caso del programa Exactas Verdes, se puede concretar únicamente si todos los estudiantes y el personal colaboramos. Simplemente con tirar los residuos en el tacho correspondiente, ya se está haciendo un gran aporte. Para que esto sea posible, sólo hay que tomarse unos segundos y leer lo que dicen los carteles colocados junto a los tachos que tienen el logo del programa”. “Me enteré de que había un proyecto de separación de residuos en la facu y me di cuenta de que tenía poca participación de parte del alumnado; pocos conocimientos sobre el tema y voluntad de separar. Tuve ganas de ayudar en la difusión. Es muy necesario que exista este programa en la facu porque la cantidad de material reciclable que se tira diariamente a la basura es enorme. El problema es que, en general, la gente no respeta la separación en los tachos diferenciales y se hace muy difícil poder llegar a un volumen constante de material reciclable cuando éste es contaminado todo el tiempo con comida, yerba y material no reciclable”. “Me acerqué a Exactas Verde en 2012, con interés de difundir la viabilidad de separar residuos y estimular su reciclaje. Suelo separar los residuos en casa: papeles, cartones, plástico… Se lo alcanzo a recolectores de mi cuadra, los restos orgánicos se compostan. Gran parte de la comunidad de Exactas y Naturales no está al tanto de la vigencia y alcances del programa, o bien lo conoce y no actúa en consecuencia, por lo que el contenido de los contenedores se arruina. Es ejemplo a seguir el hecho de que acá se separen residuos en origen, es ambicioso pero potencial impulsor de que separemos en nuestras casas”. |

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina