Predicen alcances de derrames de contaminantes

Investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires simulan derrames de sustancias peligrosas en el laboratorio y evalúan como se disemina para ayudar a tomar medidas preventivas.

16 de octubre de 2007

En una cubeta de pequeñas dimensiones un equipo de investigadores derrama un líquido y no pierde detalle de cómo se difunde en el medio. Toman mediciones, cargan los datos en la computadora, experimentan variantes una y otra vez. En medio de su tarea, un llamado telefónico da aviso que un camión cisterna sufrió un accidente y volcó toda su carga de hidrocarburos al costado de la ruta. Hacia allí parten.

Ellos son físicos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y simulan pérdidas de contaminantes en el laboratorio de Geofísica Aplicada y Ambiental (GAIA), con el fin de determinar cuáles son las propiedades físicas que se ven afectadas por el derrame, cómo se modifican y, a partir de estos resultados, definir cuáles son los métodos más adecuados para identificar el área impactada.

Pero no todo es teoría. “No sólo hacemos experimentos controlados de derrames y simulaciones numéricas para ver cómo se resuelve, sino que vamos al lugar de los hechos y realizamos mediciones geofísicas “in-situ”, para contribuir a la caracterización de la zona impactada y para el posterior diseño de las técnicas adecuadas de remediación”, relata la doctora Ana Osella, directora de GAIA.

Cuando ocurren siniestros con derivados de petróleo hay una cuestión que siempre inquieta. “Un riesgo importante es que los hidrocarburos se depositen sobre un acuífero. La idea es establecer cómo el fluido se dispersa en la zona, según las características del medio. Si uno estudia el entorno puede definir la mejor manera de remediarlo”, indica la especialista e investigadora del CONICET.

No siempre los desastres ocurren por accidentes viales, sino que fisuras en oleoductos, por ejemplo, son otros de las cuestiones a evaluar. “Si se conoce la porosidad del medio sobre el cual se halla el tendido, se puede calcular el tiempo de penetración y si el contaminante puede alcanzar o no las napas de agua”, precisa.

Tormentas electromagnéticas

A veces la amenaza viene de bien lejos, del propio espacio y repercute en los distintos conductos enterrados. Por ejemplo, las tormentas electromagnéticas generadas por la actividad solar pueden repercutir en tendidos de ductos. “Las tormentas solares pueden producir corrosión en un caño y, por lo tanto, se deben generar sistemas de protección. Esta – puntualiza- es una de las tareas que también realizamos en el laboratorio”.

Simular, probar, medir, experimentar forma parte del trabajo cotidiano en GAIA. “Se trata de resolver problemas concretos con métodos no convencionales porque si los problemas son rutinarios lo resuelven las propias empresas. Pero cuando se requiere un aporte más creativo, ahí podemos intervenir nosotros”, concluye.

Fuente: Publicado en La Nación el 15/10/2007

Cecilia Draghi