Presencias
El viernes 23 de marzo se inauguró la muestra Presencias, en el marco de un conjunto de actividades organizadas por la Comisión Permanente por la Memoria y el Programa de Historia de la Facultad, para recordar a las víctimas del terrorismo de estado. La muestra es parte de un trabajo de investigación realizado por el Proyecto Desaparecidos de Exactas.
Rodeados por afiches de casi dos metros de altura, más de un centenar de personas se reunieron en un espacio donde circulaban los recuerdos, las emociones, donde las ausencias se hacían presencias en las historias y las fotografías que los afiches evocaban.
El flamante decano, Juan Carlos Reboreda y el coordinador del Programa de Historia, Eduardo Díaz de Guijarro, tuvieron a su cargo la apertura del acto. El decano recordó los hitos del ininterrumpido ejercicio de la memoria que tuvo la Facultad a lo largo de los últimos treinta años. Acompañado por los ex decanos Pablo Jacovkis y Jorge Aliaga, puso al espacio de los Derechos Humanos como un punto de encuentro entre los diversos sectores de la comunidad de Exactas. A su turno, Díaz de Guijarro hizo hincapié en las razones económicas que motorizaron la feroz represión desatada desde el Estado a partir de 1976.
En el acto, le fue entregado a Luisa García, la esposa de Carlos Montoya, el legajo reparado de su esposo. Montoya trabajaba en los Talleres de Mantenimiento de la Facultad y fue secuestrado el 13 de mayo de 1976. A pesar de que las autoridades estaban al corriente del secuestro y los recursos de Hábeas corpus, Montoya fue dejado cesante por ausencias injustificadas. En diciembre del año pasado, Aliaga reparó el legajo de Montoya explicitando las verdaderas razones silenciadas por el lenguaje de la burocracia.
El Proyecto Desaparecidos
El Proyecto Desaparecidos de la FCEN nació en febrero del año pasado con el espíritu de recuperar para nuestra comunidad las historias de los desaparecidos de Exactas. El grupo se propuso reunir material gráfico, documental y testimonial de cada uno de ellos y, a partir de allí, componer cada historia.
“En algún sentido el Proyecto tiene poco más de un año pero, en otro sentido, es un paso más en un recorrido que superó los treinta años”, señala Carlos Borches, miembro de la iniciativa. A fines de la dictadura, los estudiantes y graduados comenzaron a elaborar las primeras listas de desaparecidos y, conforme se corregía la información, se materializaba en murales y placas recordatorias en los pabellones. Estas actividades eran acompañadas por la acción institucional, desde el primer decano normalizador de la democracia, Gregorio Klimovsky, pasando por Jacovkis y Aliaga, todos tuvieron una firme acción en materia de Derechos Humanos.
Cuando el tema parecía caer en el olvido, luego de sancionada las Leyes de Obediencia Debida, Punto Final y los indultos, el Consejo Directivo no dejaba de convocar año tras año a las marchas y el Cable destinaba, periódicamente, un espacio recordando a cada compañero desaparecido.
El Proyecto conserva su sentido de homenaje pero, según Borches “también pretende avanzar en abordar el vínculo de cada desaparecido con la Facultad, integrar la dimensión militante en cada caso y echar luz sobre la institución en una época donde varias generaciones soñaron con profundos cambios”.
“Creo que lo más valioso del proyecto es que no se reduce a generar un impacto emotivo por lo traumático de las desapariciones sino que indaga sobre las historias de vida, personales, académicas y de militancia. Por eso, la iniciativa le suma valor a la reivindicación de los Derechos Humanos desde lo histórico y político”, señala Marcelo Luda, también integrante del Proyecto.
Más allá de los objetivos explícitos del Proyecto, fueron surgiendo manifestaciones originalmente impensadas, como sucedió con el caso del bibliotecario del Departamento de Física, Eduardo Corvalán, secuestrado el 22 de julio de 1976. Matías Cveczilberg y Leonel Gruñeiro forman parte del Proyecto y, como integrantes del Consejo Departamental (CoDep) de Física propusieron que la Hemeroteca lleve el nombre de Corvalán. La iniciativa contó con el apoyo del Codep y el Consejo Directivo y el pasado viernes se concretó en un acto llevado a cabo con la presencia de Mariana y Gabriel Corvalán, hijos de Eduardo.
El grupo original del Proyecto se duplicó en número y hoy son quince los miembros que recorren diversas generaciones, aunque se destaca un numeroso grupo de estudiantes y jóvenes graduados nacidos en plena democracia.
En el acto, la presencia juvenil era llamativa. Ana Sanllorenti, directora de la Biblioteca e integrante de la Comisión por la Memoria resaltaba el cambio entre “los sentimientos en los 80 y 90, cuando parecíamos una especie en extinción y algunos de los de nuestra generación habíamos logrado acorazarnos con una cierta resignación, y la situación actual con la esperanza que traen estos pibes”.
| Recuadro |
| Presencias se podrá ver en el patio central del Pabellón II hasta el 25 de abril. |

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina