Recursos nada virtuales

La coordinadora del FONSOFT en el marco de la Agencia, Rosita Wachenchauzer, brindó una charla en la Facultad para explicar en qué consisten los subsidios para emprendedores en desarrollos de software. Esta novedosa herramienta financiera posee características únicas para promover la creación de productos innovadores en esa industria.

28 de abril de 2009

– ¿De dónde surgen estos subsidios para emprendedores?

– Surgen de la Ley 25.922 del año 2004 que crea el Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (FONSOFT). Es un fondo sostenido por el presupuesto nacional que administra la Agencia en el marco del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva. Estos recursos se implementan a través de diferentes líneas. Una de ellas son estos subsidios. La primera convocatoria la hicimos en el 2007 y ahora acaba de finalizar la segunda.

– ¿A quiénes están dirigidos y cuáles son sus características?

– Estos fondos apuntan a personas que quieran crear nuevas empresas o a fortalecer empresas muy recientes. Estamos funcionando como capital semilla, o sea, el dinero que damos no requiere de ningún tipo de devolución. Por eso nos llevó tiempo diseñar una ingeniería financiera para este tipo de proyectos ¿Por qué? Porque la ley dice que no podemos subsidiar el ciento por ciento del desarrollo, pero no podíamos pedirle a gente que no tenía ningún tipo de actividad empresaria, que aportara el 50 %. Entonces definimos que el aporte de las personas se constituya a partir de tiempo de trabajo no remunerado. Para eso se tasa la actividad de cada uno de los emprendedores en un valor fijo, el emprendedor resigna una parte de los honorarios que le corresponderían y de esa manera conforma su parte. El porcentaje puede ser el que el emprendedor quiera siempre que el resultado final sea 50 y 50. Por ejemplo, si yo soy una emprendedora que va a trabajar 10 meses, entonces me corresponden 30 mil pesos, de los cuales cobro 15 mil y resigno 15 mil. También hay algunos gastos que se le reconocen a la contraparte, por ejemplo, Internet, un pequeño alquiler, luz, gas.

– ¿Cuál es el monto máximo que se entrega por proyecto?

– En la primera convocatoria el máximo fue de 100 mil pesos para proyectos de hasta dos años de duración. Para esta segunda convocatoria aumentamos el máximo a 150 mil pesos. Los honorarios de cada emprendedor en la primera convocatoria los habíamos fijado en dos mil pesos, y en la segunda convocatoria lo aumentamos a tres mil.

– ¿Cuáles son los requisitos para poder presentarse?

– Hay un formulario que está en el sitio web de la agencia (http://www.agencia.gob.ar) que se puede bajar, donde figuran desde las cosas obvias como nombre, DNI, etc, hasta las más específicas: título del proyecto, objetivos, las etapas, los entregables de cada etapa, presupuesto de cada ítem que se está solicitando. O sea, hay que enumerar y desglosar gasto por gasto. Y tienen que presentar un plan de negocios desarrollado por el emprendedor, o pueden contratar una cosultora para hacerlo. Además, nosotros reconocemos gastos desde la apertura de la convocatoria, que fue el 18 de diciembre, así que si alguien pagó una consultoría, se lo podemos reconocer.

– Esta herramienta parece diseñada para atraer a estudiantes y docentes de universidades.

– Sí, y realmente estamos muy contentos. Hemos tenido muchísimas presentaciones de gente que trabaja en grupos de investigación. También trabajos finales de carrera que se plasmaron como inicio de una futura empresa. En la convocatoria anterior tuvimos 253 proyectos presentados, de los cuales aprobamos 132, por 9,5 millones de pesos. Este año contamos con unos 10 millones de pesos para distribuir.

– ¿Los subsidios están disponibles para todo tipo de desarrollo de software?

– Abarcan todo. Lo que importa es que tenga un grado de innovación interesante, que puede ser medido en términos internacionales o nacionales, pero también a nivel local. En este momento, por ejemplo, tenemos un grupo que está trabajando en la Puna para dar conectividad inalámbrica a la zona de Abra Pampa. Los proyectos tienen que ser innovadores, de calidad, y tienen que tener mercado. Esto último es fundamental. A nosotros nos importa que exista la posibilidad de hacer un negocio. Si no, hay otro tipo de fondos a los que tenés que recurrir.

– ¿Y qué pasa si el negocio finalmente no funciona o se trunca a mitad de camino?

– En el caso de los emprendedores no corren ningún riesgo patrimonial. Por ejemplo: si estaban haciendo un soft para un celular X y ese modelo no se vende más, lo que hacemos es rescindir el contrato de común acuerdo y ellos no tienen que devolver lo que hayan recibido y gastado. En cambio las empresas sí corren un riesgo, si no terminan el proyecto nosotros le ejecutamos una póliza que es por el 20% del costo total.

– ¿Es la primera vez que el Estado implementa una herramienta de promoción con estas características?

– Hay algunas otras herramientas a nivel local pero no a nivel nacional. Por eso me gustaría remarcar, porque la gente tiene miedo y se pregunta: “¿cómo voy a devolver la plata?” La plata no se devuelve, se trata de un subsidio, no de un crédito. Otro temor: “entonces ustedes se quedan con una parte del desarrollo o con la propiedad intelectual”. No, nada de eso. Es un subsidio de promoción, presentan el proyecto, agarran la plata y a trabajar.

Fuente: El Cable Nro. 714

Gabriel Rocca