Un año de gestión
Jorge Aliaga y su equipo asumieron el decanato de Exactas en marzo de 2006, con el inicio mismo de la fuerte crisis que sacudiría a la UBA. Después de un año al frente de la institución, el jueves pasado presentó, en forma pública, el balance de su gestión y el programa para 2007. En esta entrevista con el Cable, los principales puntos del informe.
Con la aspiración manifiesta de sentar una nueva costumbre por estas latitudes, el decano Jorge Aliaga realizó una presentación pública del balance de un año de gestión al frente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Fue el jueves pasado, en el Aula Magna del Pabellón I, con la presencia de 180 asistentes que siguieron, power point mediante, la hora y veinte que duró la lectura y comentario de los puntos que el decano consideró los más importantes del informe.
¿Qué evaluación hace de la presentación del informe, el jueves pasado?
Estamos muy conformes. Obviamente, no fue algo masivo: es difícil que la gente deje su actividad cotidiana para ir a escuchar un informe de este tipo, pero el número de asistentes fue importante. Además, me conforma porque es la consecución de la política de comunicación que estamos llevando adelante: queríamos dar una señal más de que nosotros estamos permanentemente rindiendo cuentas, permanentemente informando.
Además, está la “excusa” reglamentaria.
Sí, el estatuto actual establece que uno debe dar informes anuales y no había una tradición de cumplirlo, por lo que nos pareció bueno dejar precedentes de esta modalidad.
¿Cómo definiría la actual política de comunicación?
Diría que empieza a partir de la voluntad de dedicarle mucho tiempo a informar a los miembros de la Facultad, enviando mensajes, respondiendo el teléfono, atendiendo entrevistas. En el tiempo que va de gestión mandé 37 informes a la comunidad de Exactas, pero también aspiramos a comunicarnos hacia afuera respondiendo todas las llamadas de los medios interesados y, a nivel institucional, buscando diálogo con otras facultades de la Universidad. La idea central es no mantenernos aislados. De hecho, muchas veces se piensa que nosotros podemos arreglarnos sin la Universidad y eso es falso.
¿Cuáles considera los puntos más destacados del informe de gestión?
Uno es haber mantenido ciertas líneas generales, principalmente en lo relativo a los concursos docentes. También respecto de la nueva situación que plantea el Conicet y los desafíos que eso implica para la Facultad, teniendo en cuenta que requiere rearmar la relación de una manera distinta de la que siempre tuvimos. Otra cuestión que valoro muchísimo es el esfuerzo que se ha hecho para crear algo que no teníamos, que es la política de vinculación tecnológica. Me parece que eso tiene una potencialidad enorme en la Facultad.
De alguna manera, mostrar que es posible la conjunción de investigación y aplicación del conocimiento.
Hay una especie de mito negativo que dice que esta Facultad no hace ciencia útil. También es cierto que la transferencia de ciencia a cuestiones concretas, o en respuesta a demandas, no es tan conocida ni impulsada. La incubadora de empresas tiene un potencial muy grande, más que nada como un nuevo modelo profesional para los alumnos de nuestras carreras.
Otra área de la que habló fue de la extensión.
Desde un primer momento se decidió dar un fuerte impulso a las tareas de extensión universitaria. Teníamos una serie de estructuras que en algunos casos se consideraban de extensión pero podrían definirse como de divulgación de la ciencia, tal como las “Semanas de las ciencias” y la actividad de orientación vocacional. A ese tipo de proyectos no sólo lo mantuvimos en funcionamiento sino que también los impulsamos, pero había actividades netamente de extensión en las que no había antecedentes, y fue por eso que creamos el subsidio “Exactas con la sociedad” e implementamos becas. Creo que son una clara señal de que estamos apuntando a la extensión y tratando de volver mucho más orgánico lo que hasta ahora eran esfuerzos aislados de grupos de investigación.
¿Qué lugar ocupó la problemática edilicia?
Siempre hemos tenido una preocupación grande respecto de las condiciones edilicias y de funcionamiento de la Facultad, y en ese sentido me parece importante que hayamos podido generar un plan de obras a cuatro años, porque eso nos da un marco de referencia global sobre nuestras necesidades que es único. También nos da una idea clara y concreta de cuánta plata necesitamos para funcionar.
Su gestión empezó sometida a los vaivenes de la crisis de la Universidad. ¿Cómo resintió el trabajo dentro de la Facultad?
La crisis de la UBA demandó una cantidad de tiempo enorme: tener que salir corriendo en cualquier momento para una reunión de emergencia, por una situación imprevista; escribir comunicados, informar a la gente de lo que se hacía, de lo que sucedía, para tratar de que no hubiera una brecha enorme entre lo que estaba cambiando minuto a minuto y la información a la que podían acceder los docentes, no docentes y alumnos de la Facultad. Además, implicó tomar posiciones activas y discutir, en algunos casos con enfrentamientos fuertes y en otros casos buscando el consenso, de acuerdo a cómo evolucionaba la situación. Fue un gran desgaste. Y, como hay un montón de trámites que dependen de la Universidad, porque pasan administrativamente por esa instancia, el hecho de haber estado un año sin autoridades realmente se sintió.
Del tema UBA se desprende inevitablemente el tema del presupuesto. ¿Cómo se manejó la gestión al respecto?
Durante todo el año pasado nosotros queríamos plantear el debate presupuestario y, objetivamente, nos pasaba la realidad por encima. Esto sucedía porque, en algunos casos, ganaban prioridad los problemas que había que resolver y, en otros, la causa era la debilidad institucional de la Universidad, que no tenía una voz que pudiera hacer demandas a las autoridades, al Ministerio… En estos momento, la gente de la Secretaría de Hacienda de la Facultad está terminando la propuesta que tiene que elevar a la Universidad de inmediato con los requerimientos de presupuesto para el año 2008. Eso el año pasado no se hizo con respecto al presupuesto 2007: la UBA no presentó al Ministerio nada, y el Ministerio lo que hizo fue replicar el presupuesto anterior ajustando sólo los sueldos. Y el argumento era “ustedes ni siquiera pidieron algo”, lo cual fue cierto, y una complicación grave. Ahora esperamos estar en otra situación.
¿Cómo pretenden concretar esa mejor situación?
Tenemos necesidad de avanzar con el tema presupuestario, pensamos que no podemos pasar otro año con los fondos que tenemos asignados. Por ejemplo… a veces es mejor llevar las cosas a números: nosotros estamos distribuyendo a los departamentos docentes, para los insumos de funcionamiento de las áreas de enseñanza, cien pesos por año por alumno. Eso, para una carrera de ciencias, es nada. Por otro lado, lo que podemos invertir en el mantenimiento de los edificios es de seis pesos por metro cuadrado por año. Lo cual, claramente, es más que insuficiente. Tenemos que conseguir más fondos para lo inmediato, para estas necesidades que son de hoy.
¿El rector, Rubén Hallú, comentó que existía algún adelanto en las negociaciones con el Ejecutivo por el tema presupuestario?
Parece que hay alguna idea de que va a haber más presupuesto, pero si las instancias de diálogo no van por un camino concreto tenemos la voluntad de hacer algún tipo de acción que sea visible a la comunidad para que se entienda que tenemos necesidades imperiosas. Además, también necesitamos tener alguna señal de que se va a empezar a implementar el plan de obras que elaboramos.
¿Cuáles son las razones de esa urgencia?
Tenemos una coyuntura completamente distinta de la de años atrás. El país está invirtiendo mucho en recursos humanos, está incorporando muchos becarios e investigadores nuevos, hay una gran cantidad de subsidios de la Agencia de Promoción Científica destinados a equipamiento, y todo esto, que debería representar la solución a muchos de nuestros problemas, representa, en cambio, un problema grave porque no tenemos lugar físico para poder alojar todo eso, lo que genera una demanda y una presión muy grande.
¿Cómo se establecen las prioridades de gestión?
Como dije en la presentación del informe, las políticas que nosotros estamos llevando adelante en la gestión nacieron de las propuestas de aquellos que nos votaron, de las listas de profesores, graduados y estudiantes. Y a eso le sumamos el resultado de una actividad que realizamos el año pasado con la vicedecana, Carolina Vera, y que fue inédita: una recorrida por todos los departamentos docentes. Hablamos a agenda abierta con las autoridades y con toda la comunidad de cada uno de los departamentos. Muchos nos preguntaban por la situación de la Universidad pero muchos también nos planteaban los problemas concretos que tenían. En algunos casos se trataba de información o uno podía dar rápidamente una solución: alguien que te decía que en tal lugar había una gotera y, obviamente, la solución era decirle a la secretaria de Hábitat que anote que había que arreglar una gotera. Y son cosas puntuales que a veces parecen menores en una gestión pero que son importantes porque hacen al trabajo cotidiano. Otros temas fueron más complejos. De todos tomamos nota y dimos el compromiso de evaluarlos e intentar solucionarlos.
¿Los objetivos destacables para el próximo período?
En cada una de las secretarías tenemos proyectos que queremos llevar adelante. Queremos avanzar en ver cómo podemos generar un instrumento que permita manejar mejor los doctorados interdisciplinarios, tenemos pendiente desde hace tiempo la situación del CEFIEC, sobre el que consideramos que hay que generar un debate y darle una institucionalización definitiva teniendo en cuenta la opinión de la gente del CEFIEC y de toda la comunidad de Exactas. Yo aspiro a que podamos encontrar alguna solución de consenso como fue en un momento la Comisión ad hoc, por ejemplo. Aparte de este tema, vamos a hacer un nuevo llamado para los subsidios “Exactas con la sociedad” porque seguimos apostando a la intervención sobre la realidad social argentina.
Este, el 2007, es un año atípico, movido, ¿verdad?
Por supuesto que va a ser un año complicado porque está en el medio la reforma de los estatutos de la UBA y, además, las elecciones nacionales influyen, pese a que parecen lejanas, porque muchas agrupaciones ligadas a partidos políticos llevan la política de la universidad a la dinámica de las elecciones nacionales. Además, se van a sumar las elecciones de los claustros a fin de año, por lo que va a ser un período con mucho debate político. De todas maneras, esperamos aprovechar bien el tiempo y poder hacer cosas.
| Equipo |
| “Hay que destacar que hemos formado un equipo -indica Jorge Aliaga refiriéndose a los participantes de su gestión-, empezando por la vicedecana, Carolina Vera, con la que antes de comenzar a trabajar juntos teníamos una relación únicamente protocolar y nos hemos complementado y potenciado de una manera excelente. Y, además, hay un trabajo conjunto muy importante de todos los funcionarios, que somos pocos para la dimensión que tiene Exactas, y más comparado con la cantidad de personas que trabajan en la gestión de otras facultades”.
Aliaga también destaca el trabajo de los colaboradores que desarrollan tareas específicas sin incluso pertenecer a alguna agrupación. “Hay una importante cantidad de docentes, investigadores de la Facultad, que colaboran en distintas actividades que se desarrollan en las secretarías dando su tiempo a la Facultad y a los que les estamos profundamente agradecidos”, concluye. — Informes para leer Tanto el informe completo de gestión 2006 como el plan de gestión 2007 -los documentos que el decano Jorge Aliaga hizo públicos el jueves pasado- se encuentran disponibles en la web exactas.uba.ar, entrando a “Institucional” > “El decano” > “Informes”. |
Fuente: Cable Semanal Nro. 650

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina