Una isla conectada
A principios de este siglo el gobierno de Cuba decidió concentrar sus recursos en un proyecto académico y productivo que posibilitara el desarrollo acelerado de la informática en el país. Menos de una década después, la UCI cuenta con más de diez mil alumnos y ya produce software para modernizar la infraestructura de la isla y para exportar a otros mercados.
Yeneit Delgado Kios es licenciada en Ciencias de la Computación por la Universidad de la Habana. Desde mediados de 2004 es profesora de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), el proyecto creado hace menos de una década por el gobierno cubano para promover el desarrollo informático de la isla.
De visita en nuestro país, donde participó del Congreso Latinoamericano de Investigación Operativa que tuvo por sede a la Facultad de Derecho de la UBA, Delgado Kios dialogó con el Cable y brindó detalles acerca de las características de esta iniciativa que está generando un salto cualitativo en el progreso de la industria del software del país caribeño.
– Viniste a Buenos Aires a participar de un congreso de investigación operativa. ¿Nos podrías explicar de qué se trata?
– Es un área bastante amplia que apunta a mejorar muchos tipos de operaciones, como problemas de “enrutamiento”, minería de datos, toda la parte de logística y transportación. Yo trabajo en un tipo de algoritmos que se basan en el comportamiento de las hormigas. Se lo llama optimización con colonia de hormigas y apunta a encontrar siempre el camino más corto. Eso es algo que se busca mucho en optimización. Hay muchísimos algoritmos que se basan en comportamientos de los seres vivos, que se llaman bioinspirados.
– ¿Cómo surgió la UCI?
– La idea era crear una universidad que impulsara el desarrollo de la informática en el país. Que formara profesionales que se dedicaran la producción de software. Fue una idea de nuestro comandante similar a la que se había tomado antes en relación con la biotecnología y que permitió que hoy tengamos una industria biotecnológica bastante avanzada. Ahora se pretende que pase algo similar con la industria informática que estaba bastante pobre hasta ese momento. El primer curso comenzó en el 2002. Yo empecé a trabajar allí en el 2004. La universidad se levantó sobre un predio de 200 hectáreas que estaba ocupado por una base soviética y que se encuentra en las afueras de La Habana. Actualmente cuenta con unos once mil estudiantes y 2.200 profesores. Además de la central, la UCI tiene otras tres sedes en distintas regiones del país. En la sede central hay actualmente nueve facultades que funcionan en un complejo de seis edificios.
– ¿Cada facultad tiene una orientación particular?
– Sí. En todas se estudia Ingeniería en Ciencias Informáticas, pero cada facultad tiene un segundo perfil, que puede ser trabajo con tecnologías web, bioinformática, informática aplicada a la medicina, a la educación, telecomunicaciones, realidad virtual. Esas especializaciones se ven especialmente en las materias optativas y en los proyectos productivos. Esta universidad tiene una característica muy importante que la diferencia del resto, es una universidad donde se produce, donde se hace software. Los mismos estudiantes, a partir del tercer año, se vinculan con proyectos productivos reales, es decir, hacen software para la informatización del país. Ese software también se exporta a través de convenios firmados con distintos países como Venezuela y México. Un proyecto importante de mi facultad, por ejemplo, tiene que ver con identificación y seguridad y se está utilizando en Venezuela. Apuntamos a lograr normas internacionales de calidad.
– ¿Los alumnos duermen en la universidad?
– Sí, duermen todos ahí en dormis. A la UCI vienen estudiantes de todo el país, todos están becados. También hay teatros, restaurantes, áreas deportivas, gimnasio. Incluso algunos profesores que vienen de otras provincias también se quedan como internos. Los que vivimos en La Habana, en cambio, nos trasladamos todos los días.
– ¿Qué evaluación hacen de los resultados que ha tenido la UCI?
– Realmente la universidad ha tenido muy buenos resultados. Desde el punto de vista de la producción se ha logrado desarrollar una industria de software que era apenas incipiente en el país. Trabajamos directamente relacionados con una Oficina Nacional de Informatización y tenemos convenios y proyectos de informatización con todos los organismos centrales del Estado. Se ha logrado muchísimo en este sentido. Y además están los proyectos de exportación que aportan valiosos dividendos para la economía del país.
– ¿Qué resultado les da involucrar a los estudiantes en los proyectos productivos?
– Es muy provechoso y constituye una experiencia enriquecedora. Los estudiantes se sienten muy motivados trabajando y viendo cómo se aplica lo que aprenden. No todos los estudiantes están en la producción. Todavía eso no lo hemos logrado, pero una buena parte de ellos, sí.
– ¿Y desde el punto de vista de la investigación y la enseñanza?
– Como centro universitario también estamos muy bien. Por primera vez fuimos sede regional del Caribe del concurso de programación de la ACM -una competición anual de programación entre universidades de todo el mundo- y llegamos a la final, que este año se llevó a cabo en China. Fue un logro importantísimo desde el punto de vista estudiantil y científico.
Fuente: El Cable 748

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina